Inundaciones en Pakistán: Un largo camino por delante

Desde Islamabad nos llegan rumores de que las inundaciones están remitiendo en Shikarpur y otras zonas de la provincia de Sindh. Hemos decidido ir y comprobarlo.

De ser así, entonces nuestros equipos deberán comenzar a planificar cómo podemos ayudar a las personas a regresar a sus hogares – lo que significa que tendremos que asistir, por un lado, a aquellas personas desplazadas que no podrán regresar a sus hogares inmediatamente y, por otro lado, a aquellas cuyos hogares y medios de vida han quedado destruidos. Me dirijo hacia las afueras de la ciudad con Zalynn y Abidah de nuestro equipo encargado de ayudar a proteger, diversificar y recuperar los medios de vidas de las personas afectadas.

Una vez llegamos a las zonas rurales, pronto vemos que el agua sólo ha bajado unos pocos centímetros. Aún queda un largo camino por delante. Paramos y conversamos brevemente con algunas personas que viven bajo cubiertas de plástico junto a la carretera. Un vecino nos cuenta que pasará al menos un mes antes de que las aguas vuelvan a niveles normales. Llegamos lo más lejos que podemos, hasta que la carretera desaparece bajo el agua. Aquí, la inundación no parece tan grave. No se escucha el estruendo de los torrentes, ni las corrientes se llevan por delante todo aquello que encuentran a su paso. Se trata de una zona llana, y el agua permanece rasa y tranquila.

Una atmosfera inquietante

Una línea de postes de telégrafo se pierde en la distancia, extrañamente abandonados, proyectando su sombra sobre las tranquilas aguas que los rodean. Restos de casas de adobe se desmenuzan y disuelven en el agua. En algunos lugares podemos observar pequeños brotes verdes asomándose fuera del agua, pero no son los brotes verdes de la esperanza o la recuperación. Sólo son campos de arroz. La cosecha, a tan sólo unas semanas de ser recogida, ha quedado totalmente destruida.

El arroz es el cultivo principal en esta zona y, con sólo una cosecha al año, la inundación es un golpe devastador después de meses y meses de duro trabajo. No habrá otra cosecha de arroz hasta el próximo año en estas mismas fechas, y sólo si la gente puede volver a sus casas y consiguen limpiar la tierra, comprar semillas y sembrar a tiempo. Mientras tanto, la pregunta es ¿de qué van a vivir? ¿cómo van a ganarse la vida? ¿dónde van a vivir?

A lo lejos vemos gente viviendo en un pequeño pedazo de tierra. Probablemente se quedan ahí para proteger lo poco que queda de su propiedad y de su ganado. Sino, lo que una vez fue una próspera aldea, ahora la rodea una inquietante atmósfera. Caminando por la carretera de vuelta al coche, todo lo que podemos escuchar es el canto de los pájaros…

Este viaje me ha hecho darme cuenta de la gravedad de la situación aquí en Sindh. No sólo debemos ayudar a esta gente inmediatamente sino también cuando comiencen a regresar a sus casas a reconstruir su vida. Los gobiernos, las ONGs como Oxfam y la ONU deben estar preparados para asistir a estas personas aquí en Pakistán durante los próximos meses y años.

 

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