Reparando dos injusticias...

En los pasillos del edificio donde se celebran las negociaciones internacionales sobre cambio climático, resulta muy fácil perder el sentido de la urgencia y la ambición. Para muchas personas en todo el mundo, este ha sido un año infernal. 

Hemos visto inundaciones, sequías, incendios, tormentas y otros fenómenos climatológicos extremos que sólo empeorarán a medida que el cambio climático se intensifique. Las pequeñas agricultoras, quienes producen más de la mitad de los alimentos en muchos países pobres, se enfrentan en primera línea a los efectos del cambio climático. En China, donde estos días están teniendo lugar las negociaciones en el marco de la conferencia sobre cambio climático de Naciones Unidas, se prevé que un 10% de los campos de arroz desaparecerán por cada grado que suba la temperatura de la tierra.

Las personas más vulnerables a los efectos del cambio climático necesitan urgentemente ayuda para adaptarse. Sin embargo, el último informe de Oxfam revela que las personas más pobres y vulnerables en los países en desarrollo están siendo dejados de lado ante los escasos fondos disponibles para la lucha contra los efectos del cambio climático. Menos de una décima parte de los fondos hasta ahora desembolsados ha sido destinada a ayudar a las personas más pobres en los países en desarrollo, aquellas quienes cargan con la mayor parte del peso de los efectos del cambio climático. Así, se cometen dos injusticias: son los pobres quienes más sufren los efectos del cambio climático que no han causado y, a la vez, son olvidados por unos fondos destinados a ayudarles.

Los colectivos más vulnerables han sido totalmente excluidos del proceso de negociación, por lo que no es tan sorprendente que también sean ignorados a la hora de firmar cheques. Los delegados deben aprender de errores pasados. Oxfam llama a la creación de un nuevo fondo para el cambio climático que de voz y sea accesible a estos colectivos, incluyendo a las mujeres, quienes se encuentran en primera línea de fuego en la lucha contra el cambio climático. Hacer progresos a este respecto es una cuestión clave en las negociaciones que están teniendo lugar esta semana en Tianjin (China) y es esencial para lograr un acuerdo vinculante sobre cambio climático.

Los gobiernos más pobres deben tener acceso directo a este fondo y al menos la mitad del dinero debe destinarse a ayudar a las personas más pobres y vulnerables a adaptarse a un clima cada vez más cambiante. Además, debemos asegurarnos de que tanto los países pobres como las mujeres tengan el mismo derecho a opinar sobre cómo se debe gestionar y usar el fondo. El nuevo fondo para el cambio climático debe dar voz y prestar a poyo a quienes más duramente sufren el impacto del cambio climático. ¡Sólo así podremos reparar dos injusticias!

Más información

Lee el informe: Righting Two Wrongs: Making a new Global Climate Fund work for poor people

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