Pakistán: Más preocupaciones por las deudas y los derechos sobre la tierra tras las inundaciones

Caroline Gluck

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Oxfam Great Britain, Oficial de Prensa
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La aldea de Naimat Ahmed, en el distrito de Thatta, Sindh, aún se encuentra sumergida bajo el agua. Se mete en el agua para mostrarme sus cultivos inundados, donde antes cosechaba arroz, y lo alto que aún está el nivel del agua. Abre la puerta de su humilde casa, hecha de adobe y paja y llena de barro fangoso. No podrá volver hasta que el suelo se seque por lo que aún duerme al aire libre, junto con otros habitantes de la aldea, en refugios provisionales construidos con postes de madera y telas de algodón a modo de techo.

Aún y todo, ella y otras mujeres de la aldea están decididas a volver a sus casas tan pronto como sea posible para proteger sus hogares y sus tierras.

“Esta es nuestra tierra. Tenemos miedo de que si no volvemos cuanto antes, otras personas vengan a quedarse y llevarse las cosas de nuestras casas”, me dice Naimat Ahmed.

Concesiones de tierra para cambios sociales

El deseo de Naimat de proteger sus preciosos bienes es comprensible. Hasta que a comienzos de este año le fueron concedidos 4 acres de tierra dentro del programa del gobierno provincial de Sindh de redistribución de la tierra, no poseía tierra alguna. Se trata del primer programa de este tipo en el sur de Asia, donde parcelas de tierra propiedad del gobierno son concedidos a mujeres campesinas sin tierras en un intentó de comenzar a reducir la pobreza y provocar cambios mucho más importantes en las áreas rurales.

Se estima que el 60% de las personas de Sindh no poseen tierras, mientras grandes áreas de tierra cultivable están en manos de una pequeña élite más rica y con gran influencia política. Y ahora, tras las devastadoras inundaciones que han destruido y acabado con casas, cultivos y ganado, las personas más pobres de Pakistán, sin alimentos, cobijo o empleo, se ven obligadas a endeudarse más y más.

Y entonces llegaron las inundaciones

“Esta iba a ser mi primera cosecha cultivada en mi propia tierra. El arroz estaba casi listo para ser recogido. Y entonces llegaron las inundaciones” cuenta Naimat. “Todo ha quedado destruido. No se cómo vamos a conseguir suficientes alimentos y tendrán que pasar unos cuantos meses antes de que podamos cultivar nuestra tierra de nuevo. Y aún entonces, no tendremos dinero para comprar semillas o fertilizantes” dice. “Ya tenemos deudas con tiendas que nos han fiado. Las cosas están difíciles."

Sindh ha sido la región más afectada por las inundaciones; y en muchas zonas, donde el agua parece negarse a irse, el nivel está aún muy alto. Más de un millón de personas, cuyas casas se han visto muy dañadas o han quedado destruidas, se encuentran aún desplazadas. El problema es que, cuando estas personas decidan volver a sus casas, podrían surgir nuevas disputas sobre la tierra ya que las “fronteras”, delimitadas antes mediante canales de irrigación, han sido borradas y los registros de propiedad han quedado destruidos.

'Nuestra tierra era una bendición'

Las disputas en torno a la tierra surgieron incluso antes de las inundaciones. La primera fase del programa de redistribución de la tierra en Sindh se ha visto salpicada de obstáculos e incluso acusaciones de nepotismo y corrupción.

Aasi Mallah, madre de seis niños, fue atacada físicamente por vecinos de su propia aldea en Jati, quienes cuestionaron su derecho a la tierra cuando gobierno provincial le concedió cuatro acres de tierra. “La tierra era una bendición. Pero un grupo de personas se reunió y nos amenazó; se pusieron violentos y nos golpearon", me cuenta mientras me enseña la cicatriz en el rostro de su hija.

Aasi y su familia se vieron forzados a abandonar su aldea y ahora viven en un pequeño pedazo de tierra junto a la carretera, propiedad del anterior patrón de su marido. Aasi está decidida a proseguir la batalla sobre la tierra en los juzgados. Podría ser un proceso muy largo. Oxfam y su socio, Iniciativas de Desarrollo Participativas (PDI en inglés), han ayudado a Aasi y a otras mujeres proporcionándoles apoyo legal, así como concienciando a las personas más pobres de Sindh sobre sus derechos a reclamar tierras bajo la iniciativa de re-distribución.

Rompiendo el circulo vicioso de las deudas y la pobreza

Algunos de los problemas que surgieron al comienzo del programa se han ido solucionando gracias a la acción de organizaciones como PDI y Oxfam. Y, a pesar de las inundaciones, las autoridades de Sindh han prometido continuar con la iniciativa, extendiéndola a otras zonas de la provincia.

“Que la mujer tenga derechos sobre la tierra en Pakistán es algo muy raro – sino imposible”, afirma Saima Hassan, técnico de programas dirigidos a mujeres de PDI. “La concesión de tierras por parte del gobierno a mujeres campesinas sin tierra en Sindh es una iniciativa histórica. Y aunque ha habido inconvenientes, tratamos de asegurarnos de que todas las mujeres que cumplen los requisitos, participen en la iniciativa. Pueden pasar de ser campesinas a propietarias”.

Aún queda la esperanza de que el programa no sólo se extienda por todo Sindh, sino también a otras partes de Pakistán, proporcionando a las familias más pobres la oportunidad de poseer una tierra en la que han vivido y trabajado durante generaciones; la oportunidad de comenzar, finalmente, a salir del círculo vicioso de la pobreza y las deudas.

Más información

Video (sólo disponible en inglés): Extensas zonas de Pakistán aún sumergidas bajo el agua, tres meses despues

Inundaciones en Pakistán: Respuesta humanitaria de Oxfam