Pakistán: Buscando a Razia

Encontrar a gente que has conocido puede resultar muy difícil,  especialmente si estas personas vivían en campamentos y han vuelto ya a sus hogares.

A menudo la gente me pregunta si he vuelto a ver a X o qué ha pasado con Y. Muchas veces es parte de nuestras obligaciones hacia los donantes hacer seguimiento e informar sobre algunas de estas personas, pero normalmente simplemente queremos saber qué les ha ocurrido. Hace poco intenté localizar a tres hombres que conocí a principios del mes de septiembre… la mala noticia es que no pude encontrarlos. La buena, que habían vuelto a sus hogares, aunque no sé muy bien para que…

Razia era una mujer joven que conocí en una distribución de vales de Oxfam. Vivía en una de las escuelas con sus dos hijos y, sabiendo que las personas habían abandonado las escuelas, pensé que tendría muy pocas posibilidades de encontrarla – especialmente cuando me enteré de que había vuelto a su pueblo y que éste podría estar en cualquier parte. Tras investigar un poco y con la ayuda de Oxfam y su socio PDI – Iniciativas Participativas para el Desarrollo, su nombre apareció en una lista de una de las localidades en donde estábamos haciendo labores de seguimiento de algunas de las personas a las que Oxfam continua prestando apoyo – y Sevro, el pueblo de Razia, no quedaba muy lejos.

Durmiendo a la intemperie

La casa de Razia es solo un montón de escombros.

Queda poco de lo que fue el pueblo de Razia. Los campos aún están inundados y apenas una casa se mantiene en pie. Unas cuantas paredes aquí y allá, pero ninguna casa entera. La casa de Razia ha desaparecido – es tan sólo un montón de escombros. Ella y sus hijos duermen a la intemperie, sin refugio alguno. “Volvimos al pueblo hace tres días” dice Razia, “pero mis hijos son muy pequeños y tenemos muchos problemas. No queda nada del pueblo. Y no tenemos recursos, ni refugio, ni letrinas, ni trabajo”.

Cincuenta familias han vuelto a Sevro de momento. Algunas otras todavía se encuentran en campamentos debido a que sus casas aún están sumergidas bajo el agua. Razia recuerda cómo fue la vuelta a su casa: “Cuando llegamos y vimos el pueblo, comenzamos a llorar. Los niños empezaron a llorar también… Nuestro pueblo ha quedado destruido, parece un cementerio. Hemos intentado construir un pequeño refugio pero nos está resultando muy difícil. Los niños no paran de llorar porque tenemos que dormir a la intemperie y hay muchos insectos que les pican durante la noche.

Problemas de dinero

Razia y sus hijos duermen a la intemperie.

Le pregunté cómo había gastado el dinero que había recibido de Oxfam, una pequeña cantidad destinada a dar apoyo a las familias durante un par de semanas. “Tras recibir la ayuda, gasté todo el dinero en ropa y medicinas para los niños. Gasté el dinero rápido, sin poder ahorrar ni una sola rupia.”

En septiembre, Razia me dijo que su marido se encontraba enfermo en una clínica. Ahora ya está recuperado pero se ha marchado. “Mi marido está en Karachi. Ha encontrado algo de trabajo como peón”. Pero las buenas noticias se acaban aquí: “Tenemos demasiadas deudas. Mi marido trabaja para pagarlas pero no sé cómo lo va a conseguir… Son muchas preocupaciones y no podemos dejar de pensar en ello”. Como otras miles de personas, Razia lo ha perdido todo menos su familia y unas pocas cosas. “Todo lo que teníamos como ropa y utensilios para la casa… todo lo hemos perdido y no tenemos nada de dinero. Todo el dinero que conseguimos lo empleamos en pagar deudas”.

Deudas - un problema de muchos campesinos

Las deudas son un gran problema para muchos campesinos, agricultores arrendatarios como Razia. Tiene pocas posibilidades de encontrar trabajo, como ella misma admite: “Soy sólo una mujer del pueblo. No fui a la escuela… no he recibido ningún tipo de educación”.

Millones de campesinos, agricultores arrendatarios que ya vivían en la pobreza antes de las inundaciones, se endeudan más y más para escapar de sus terribles efectos, cubrir sus necesidades básicas diarias o volver a poner en marcha sus medios de vida. A menudo pagan un 10% de interés de media al mes. A muchos se les niega más crédito porque no han podido pagar las deudas anteriores a las inundaciones porque han perdido sus cosechas. Existe un gran riesgo de que algunos de los más pobres, no pudiendo pagar sus deudas a los dueños, vuelvan a trabajar en condiciones de servidumbre.

Oxfam, junto a su socio local PDI, está ayudando al pueblo de Razia a través de programas de “Dinero por Trabajo” tanto para los hombres (mediante labores de desescombro) como para las mujeres (tejiendo colchas ), distribuyendo kits de higiene y refugio de emergencia, así como proporcionando agua y saneamiento, y  promoviendo programas de promoción de la higiene.

Hasta ahora, Oxfam ha llegado a más de 1.4 millones de personas, proporcionándoles agua limpia, suministros y kits de higiene, así como alimentos y utensilios básicos para el hogar.

Fotos y texto: Jane Beesley/Oxfam.

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