Haití: Mientras hay vida, hay esperanza

El terremoto que asoló Haití el 12 de enero de 2010 tuvo consecuencias catastróficas para la ya vulnerable población de la isla, dejando más de 200.000 muertos y más de un millón de personas sin hogar.

La respuesta humanitaria que se ha producido en los 12 meses pasados ha salvado un sinnúmero de vidas. Se ha suministrado agua, saneamiento, cobijo, alimentos y otras formas de asistencia a millones de personas. No obstante, casi un año después del terremoto, no se observa un progreso significativo en la reconstrucción, ni por parte del estado haitiano ni por parte de la comunidad internacional. Oxfam ha publicado un informe en el que se estudian las acciones que es necesario llevar a cabo para reconstruir el país caribeño.

Por otra parte, queremos compartir algunas historias de las muchas personas que han conseguido volver a trabajar y a mantener a sus familias con ayuda de préstamos, grandes y pequeños, de Oxfam.

Charitable Pierre

Charitable, de 45 años es propietaria de un pequeño restaurante o cantina. Tiene cuatro hijos y está esperando el quinto. Antes llevaba el negocio desde su vivienda alquilada, que el terremoto convirtió en un montón de escombros. Recientemente se ha hecho un hueco al otro lado de la calle y ha vuelto a abrir. Algún día, cuando haya ahorrado lo suficiente, piensa construir una casita en un pequeño terreno que le ha regalado su casero.

“Estoy contenta, pero todavía no tengo los medios para construirla”, nos dice.

Antes del terremoto su negocio iba bien y tenía lo suficiente para mantener a su familia, e incluso para mandar a sus hijos al colegio.

.rimg300 {float:right; width:300px; margin:0 0 10px 10px; font-size:90%}Durante dos meses Charitable sirvió comida todos los días a 80 de los vecinos más vulnerables del barrio.

Oxfam le concedió una subvención que ha empleado en comprar comestibles para vender, aunque ya anteriormente había tomado un préstamo para comenzar a comprar mercancías. Oxfam le dio además una cocina de bajo consumo y la seleccionó como proveedora de alimentos cocinados en los meses que siguieron al terremoto. Durante dos meses sirvió comida todos los días a 80 de los vecinos más vulnerables del barrio.

Charitable ha participado en algunos de los cursillos de gestión de empresas patrocinados por Oxfam. “Nos enseñaron cómo administrar un negocio para que no se venga abajo”, comenta.

En su restaurante, un plato rebosante de arroz con carne cuesta entre 12 y 15 dólares haitianos. Sobre un par de mesitas dentro del local vende comestibles envasados. La cocina está en el exterior.

El día de nuestra visita el restaurante está hasta los topes. Charitable nos dice que lleva unos 30 años en el negocio.

“Mi mamá murió cuando yo era muy pequeña”, nos dice Charitable, “así que sé lo que es la vida: mucha miseria”.

Pero Charitable no se para a pensar en los malos tiempos. “Si te enfadas, te mata la hipertensión. Además tengo a Dios de mi parte”.

Su consejo para la recuperación es la paciencia, consejo que ilustra con un refrán haitiano: Two prese da fe jou lov vri (“la impaciencia no hace salir el sol más temprano”). Para ella esto significa que “no se puede ir con prisas. Hay que tener paciencia y esperar a Dios. Hay que trabajar mucho. Antes no tenía nada, y mira ahora. A lo mejor en el futuro tendré todavía más”.

Gerson Almeda

Gerson Almeda tiene una barbería y participó en los cursillos de formación de Oxfam.

Gerson Almeda, de 38 años, tiene una barbería, Ger’s Barbershop, que heredó de su padre. Tiene cuatro empleados, además de su hermano menor, que trabajan a comisión. La barbería abre de 7 de la mañana a 7 de la tarde y lleva 25 años funcionando.

La subvención de Oxfam le sirvió para pagar el alquiler (500 dólares al año) y no tener que cerrar. El terremoto dejó el local intacto – solo se rompieron dos espejos – pero en los meses siguientes el negocio iba despacio. “Ahora va mejorando”, dice Gerson. También participó en los cursillos de formación de Oxfam. Con la barbería ayuda a mantener a su madre, hermano y hermana.

“Este país no está muy bien administrado”, dice Gerson. “El gobierno debería hacer más. Son muy irresponsables”.

El refrán que nos ofrece Gerson Almeda es: Tan gen lavi gen lespina (“mientras hay vida, hay esperanza”).

Emanuella Joanna Raymond

Emanuella vende comestibles envasados en en su minúscula tienda.

Emanuella tiene 29 años y es madre de dos niños. Disfrutó mucho con la formación de Oxfam en gestión empresarial y dice que ojalá la hubiera recibido antes porque su negocio estaría mucho más avanzado. Emanuella vende comestibles envasados en una tiendecita en un callejón estrecho. Abrió el negocio cuando tenía 20 años y vivía aún en casa de su madre.

¿Cómo era todo antes del terremoto?

“Yo tenía una tienda más grande y este local era el almacén”, nos dice. “Antes vendía al por mayor productos como el arroz. Ahora vendo al por menor”.

“Antes del terremoto había mucha actividad, mucho negocio”.

Emanuella nos ofrece este refrán haitiano: Tan gen lavi gen lespina (“mientras hay vida, hay esperanza”).

Jean Ilmane

Cuando hay electricidad en el barrio podemos utilizar el equipo de soldadura; pero cuando hay cortes de luz el taller pasa apuros.

Jean Ilmane es un trabajador del metal de 35 años con mujer y dos hijos. Nos dice que va consiguiendo mantener a su familia, siempre y cuando encuentra trabajo. Aprendió su oficio en 1999 con Gerard Jean Pierre, de 70 años, dueño del taller Gerard Shop. Cuando hay electricidad en el barrio puede utilizar el equipo de soldadura; pero cuando hay cortes de luz el taller pasa apuros.

Jean ha recibido una subvención de Oxfam para comprar herramientas como un nivel, un taladro, un martillo, un gato y un cincel. También ha participado en los cursillos de gestión empresarial de Oxfam.

¿Qué necesita el barrio para revitalizarse?

“Para mí, necesitaría que se reconstruyeran todas las casas que quedaron destruidas”.

Jean nos regala este refrán: Avan ke ou domi ou range kaban ou (“antes de acostarte, tienes que tener la cama hecha”).

Texto: Coco McCabe/OxfamFotos: Toby Adamson/Oxfam

En el barrio de Carrefour Feuilles, en Puerto Príncipe, Oxfam ayuda a revitalizar los mercados locales con una serie de subvenciones estratégicas a pequeñas empresas. El programa, que también incluye microcréditos y formación en gestión empresarial, está beneficiando a los pequeños empresarios de la zona, cinco de los cuales reciben las mercancías en contenedores especialmente adaptados para tiendas de tamaño reducido. Una de las condiciones para participar es que los comerciantes deben vender productos que la población del barrio ha pedido expresamente, como comestibles y artículos para el hogar.

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