Japón, un mes después: es hora de volver a empezar

Abril es el mes de nuevos comienzos en Japón: nuevo curso académico, nuevos trabajos, y el principio de una nueva vida. Pero este año, para muchos japoneses, abril se ha convertido no sólo en un nuevo comienzo, sino uno con muchas implicaciones desconocidas y teñido de incertidumbres.

La construcción de viviendas sigue en marcha y algunas escuelas han comenzado las clases, a pesar de estar funcionando al mismo tiempo como centros de evacuación. El agua corriente y la electricidad han vuelto en algunos lugares, pero mucha gente vive aún sin privacidad, calefacción y con pocas comodidades. Ya ha pasado un mes desde el terremoto, pero aún se desconoce la magnitud del desastre.

¿Qué sabemos? De las 13.000 personas que perdieron la vida, tenemos datos relativos a la edad de 7.935 de ellos, de los cuales el 55.4% eran mayores de 65 años. En una región que se enfrenta al envejecimiento y la despoblación, sabemos que todavía existe un número de personas que siguen desaparecidas.

La prolongada fase de emergencia ha puesto a prueba la tolerancia de muchas personas. Sin embargo, las organizaciones están trabajando en común a nivel local y global en asociación con los Consejos de Bienestar Social de cada Prefectura, los consejos locales de bienestar social (ciudad/distrito/ciudad/pueblo) junto con los Centros de Voluntarios para Desastres (DVCs por sus siglas en inglés).

Un mes después del  mayor terremoto registrado en Japón, seguido por el tsunami y un fallo del funcionamiento de la central nuclear de Fukushima, parece que nos estamos enfrentando también con otro fenómeno: El Jishuku. “Jishuku” significa autocontrol y ya ha llevado a mucha gente a cancelar sus actividades diarias: no asisten a eventos sociales ni se relacionan con otras personas, y se apuran a volver a casa para así no quedarse atrapados en trenes o en sus lugares de trabajo.

A pesar de todos estos eventos recientes, Oxfam Japón ha decidido permanecer en Tokio y trabajar mediante nuestros socios locales. Incluso un plan de contingencia bien pensado va a sufrir deficiencias y por eso hemos tratado de identificar a la población que no podrá recibir suficiente asistencia durante el período de auxilio: mujeres, madres, personas que no hablan japonés y  discapacitados.

Hasta ahora, hemos repartido artículos de consumo (no alimentos) como pañales, material sanitario, champú y jabón para madres y niños, además de proporcionar información precisa a las personas que no hablan japonés a través de páginas web y transmisiones de radio. El objetivo de Oxfam es tratar el tema de género durante nuestro trabajo de acción humanitaria, por ello estamos preparando una mayor asistencia en forma de asesoramiento psicológico para quien lo necesite, creando un teléfono de ayuda para las mujeres víctimas de violencia y programas de asesoramiento entre compañeros.

Un mes después, es cierto que hemos conseguido progresar, pero aún nos queda un largo camino por recorrer. Esto no sería posible sin el trabajo de nuestros afiliados y oficinas de Oxfam en todo el mundo, sin olvidar las generosas donaciones que habéis hecho vosotros, nuestros seguidores solidarios en todo el planeta.

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Imágenes del trabajo de Oxfam en Japón

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