¿Por qué CRECE está centrada en los productores de alimentos a pequeña escala?

La nueva campaña CRECE defiende que los pequeños productores de alimentos (campesinos, pastores, pescadores y/o jornaleros) puedan tener un papel clave en la alimentación de una población mundial de nueve millones de personas, de forma sostenible, equitativa y adaptable frente a los trastornos económicos y climáticos que se producen cada vez con más frecuencia.

Los pequeños agricultores  cultivan a pequeña escala, principalmente para su propia subsistencia o para vender en los mercados nacionales, o a veces los internacionales. Suelen contar con pocos recursos, compran poco (semillas, fertilizantes) y su acceso a las nuevas tecnologías es limitado. Son las explotaciones típicas en las que trabajan y se abastecen mujeres y campesinos pobres.

¿Por qué son cruciales los productores de alimentos a pequeña escala?

La creciente fragilidad del sistema de alimentación, consecuencia de problemas como la sequía, afecta principalmente a las personas que viven en la pobreza. Gastan una proporción muy grande de sus ingresos en comida, lo que les hace vulnerables a las subidas de precio. Aproximadamente un 80% de la población hambrienta vive en zonas rurales, la mayoría trabajando en agricultura a pequeña escala. Esto implica que, a pesar de ser la mayoría de las personas que cultivan alimentos en el mundo, los pequeños agricultores son también la mayoría de los que pasan hambre.

¿Y qué hay de la agricultura industrializada?

Hay quien piensa que la solución al hambre en el mundo está en la agricultura industrializada, con el argumento de que es más productiva y eficiente que la agricultura a pequeña escala. Y no cabe duda de que, en el pasado, la agricultura industrializada ha dado lugar a grandes aumentos en la producción.

No obstante, el incremento en la productividad de la agricultura industrializada está empezando a decaer: el crecimiento de las cosechas ha caído a poco más de un 1% al año, muy por debajo del aumento de la demanda. Aunque la agricultura a gran escala tiene su función, por sí sola no es suficiente.

Aumentar las cosechas

Por otro lado, sí se podría aumentar la producción de las pequeñas explotaciones. La baja producción de la agricultura a pequeña escala se debe a la escasez de recursos, no a la ineficiencia. Hoy por hoy, los pequeños agricultores no tienen acceso a mercados, tierras, financiación, infraestructura y tecnología que disfrutan las grandes explotaciones.

Así pues, la inversión en acceso y utilización sostenible de recursos por parte de los pequeños agricultores aumentará la producción y cerrará la brecha que existe entre las cosechas de grandes y pequeños productores. Por ejemplo, se han realizado estudios en ocho países sobre el Sistema de Intensificación del Cultivo Arrocero, desarrollado para ayudar a los pequeños agricultores a aumentar su productividad y reducir su dependencia en la compra de semilla, fertilizante etc. El resultado fue un aumento medio del 47% en las cosechas y una reducción media del 40% en el uso de agua de riego.

Cómo construir la sostenibilidad

Además de las mejoras en la producción, ayudar a los pequeños agricultores puede aumentar la sostenibilidad y adaptabilidad a los accidentes climáticos, y abrir la puerta a una mayor equidad. Cuando los pequeños agricultores producen más alimentos mediante técnicas beneficiosas para el medio ambiente, se vuelven menos vulnerables a los cambios, sean económicos o climáticos.

Por ejemplo, en el noroeste de Tailandia, los productores de arroz jazmín se están adaptando a los cambios en su entorno, como la sequía progresiva debida al cambio climático, introduciendo nuevas formas de utilizar el agua disponible, con el objeto de aumentar las cosechas y prepararse para sequías futuras. Más información sobre esto en la animación al pie de esta página.

Igualdad de género

Invirtiendo en ayudar a estos pequeños agricultores a compartir sus innovaciones se ha mejorado la adaptabilidad de muchos de sus vecinos. Asimismo, el acceso a recursos, información y formación, especialmente en el caso de las mujeres, ayuda a allanar el camino, que actualmente restringe su participación en el mercado de alimentos en condiciones de igualdad. En la región de Amhara, en Etiopía, se han puesto a disposición de los productores de miel a pequeña escala, principalmente mujeres y campesinos sin tierras propias, recursos tecnológicos y formativos, así como asistencia en tareas organizativas. De este modo han cuadruplicado su producción y han comenzado a vender miel certificada de cultivo biológico en los mercados internacionales, lo que ha aumentado sus ingresos.

En última instancia, la inversión en los productores a pequeña escala ofrece una oportunidad crucial de plantear soluciones a los problemas globales relacionados con la sostenibilidad, adaptabilidad y equidad en la producción. Por esta razón, van a ser un factor clave en la eliminación del hambre.

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