Los líderes del G20 buscan “fuentes de financiación innovadoras”

El año pasado en Seúl, los líderes del G20 adquirieron un ambicioso compromiso con el “Consenso de Seúl sobre Desarrollo para un Crecimiento Compartido”. Esta semana en Cannes, la cumbre del G20 estará dominada por el colapso financiero y la crisis de la eurozona.

Los líderes del G20 calculan que 64 millones de personas más viven ahora en situación de pobreza extrema a consecuencia de la crisis financiera. Por su parte, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos ha pronosticado un acusado descenso de los niveles de ayuda en los próximos tres años.

No es de extrañar, por lo tanto, que la presidencia francesa del G20 haya puesto la búsqueda de “fuentes de financiación innovadoras” en lo alto de la agenda para así cumplir los compromisos de desarrollo adquiridos por el G20. A comienzos de este año, el presidente francés Nicolas Sarkozy solicitó al magnate de los negocios Bill Gates que identificara las fuentes de financiación más prometedoras. El informe elaborado por Gates se presentará de forma oficial a los líderes del G20 esta semana, aunque los datos más sustanciales ya fueron comunicados a los ministros de economía y desarrollo en el mes de septiembre.

Se espera que Gates señale la imposición de una tasa a las transacciones financieras (TTF) como un medio para generar ingresos, y se calcula que dicha tasa aplicada en los países del G20 podría recaudar 50.000 millones de dólares al año para el desarrollo mundial. Sarkozy es un gran defensor de esta iniciativa y recientemente la Comisión Europea ha hecho pública una propuesta legislativa para la creación de una TTF en Europa. Sin embargo, el secretario del Tesoro de Estados Unidos Tim Geithner se muestra totalmente contrario a esta medida y así lo ha expresado en una cumbre de ministros europeos de economía celebrada en septiembre. Es posible que la intervención de Geithner se vea frustrada en Cannes cuando descubra lo mucho que les gusta a los franceses ser sermoneados por América.

Gates también propondrá a los líderes del G20 la imposición de un recargo a las emisiones del transporte marítimo derivadas del uso del denominado combustible de búnker, el combustible líquido que se utiliza en los buques, como una opción plausible y viable, y cuya aplicación en los países del G20 podría generar 25.000 millones de dólares al año. Aunque en Cannes hay medidas sobre la mesa, parece que de nuevo los Estados Unidos están adoptando una postura de bloqueo.

Otra de las medidas quizás menos mediática de Gates instará al G20 al aprovechamiento del potencial de los recursos domésticos a largo plazo como medio para paliar la pobreza. Gates pedirá a los líderes del G20 que compartan con los países en vías de desarrollo la experiencia de reforzar sus sistemas tributarios y presupuestarios, y animar así a los gobiernos a recaudar de manera transparente los recursos necesarios para financiar una inversión en la salud y el bienestar de sus ciudadanos.

La duda más importante es si en Cannes el G20 será capaz de dejar atrás la postura de eterna crisis y si adoptará un papel mucho más activo con pasos concretos para promover un crecimiento extensivo. Las naciones del G20 afrontan un incremento de la presión interna ya que más de la mitad de la población pobre del mundo vive en países del G20, y la desigualdad de rentas no ha dejado de crecer en los mismos desde la década de 1990. El éxito de la cumbre de Cannes dependerá en gran medida de la disposición de los líderes del G20, incluidos los Estados Unidos, a la hora de aceptar el reto propuesto por Gates y a adaptarse al mundo cambiante de hoy en día.

Más información

Leer: Informe de prensa completo “G20: Determinación y ambición en Cannes”

Seguir: Oxfam en la Cumbre del G20 en Cannes

Únete al movimiento: Apoyo a la Tasa Robin Hood

Publicado originalmente por Devex.

Comparte esta página: