Angélique Kidjo: Poco a poco contra el cambio climático

Hay una vieja adivinanza africana que me gusta mucho y que dice: “¿Cómo te comes un elefante?”, a lo cual respondes: “Poco a poco”. Todos deberíamos tener esto presente durante las negociaciones sobre el cambio climático en Durban. Puede parecer que el cambio climático es tan complejo y abarca tantos aspectos que, al igual que nuestro elefante, es muy difícil de manejar y no hay nada que podamos hacer para remediarlo. No es cierto. Solo hay que hacerlo “poco a poco”.

Así que para todos esos políticos y funcionarios que nos dicen que alcanzar un acuerdo global sobre el cambio climático no es realista, al menos en los próximos años, este es mi consejo “culinario”, que espero no les produzca una indigestión crónica al dejar Sudáfrica.

Primero, pongámonos de acuerdo en los entrantes. El cambio climático ya es una realidad, por lo que vacilar ahora sobre el acuerdo no entra en el menú. El cambio climático ya tiene efectos devastadores en las vidas y los medios de subsistencia de muchas de las personas más pobres del mundo. El clima, cada vez más impredecible y extremo, ya está destruyendo cosechas enteras y contribuyendo al alza de los precios de los alimentos. Nosotros, o quizás nuestros hijos e hijas, seremos testigos de cómo el aumento de las temperaturas provocará la disminución del rendimiento de los cultivos, posiblemente a la mitad de sus niveles actuales, en algunos países africanos.

No se trata solo de una cuestión de supervivencia, sino también de justicia. Las personas más perjudicadas por los efectos del cambio climático - desde los habitantes de las anegadas llanuras de Bangladesh hasta los agricultores que cultivan el suelo polvoriento y seco de Zimbabue - son las menos responsables del cambio climático y quienes menos capacidad tienen de hacerle frente.

Como plato principal, en Durban los políticos deben llegar a un acuerdo sobre la brecha en las emisiones. Por el bien de todos, debemos mantener el aumento de la temperatura global en 1,5ºC, lo que significa que tenemos que reducir drástica y rápidamente la cantidad de carbono y otras emisiones que estamos liberamos en la atmósfera. Los países ricos y desarrollados deben mostrar su liderazgo siendo ambiciosos en los recortes de sus emisiones, de forma que otros se comprometan también a fortalecer y cumplir sus promesas antes de que sea demasiado tarde.

Tras el plato fuerte, un postre justo sería acordar la forma legal de un nuevo acuerdo que se base y preserve el Protocolo de Kioto. Está en juego la vida de muchas personas, así que debemos consagrar nuestros esfuerzos a hacer frente a esta crisis mediante un acuerdo jurídicamente vinculante, en lugar de retractarnos de nuestros compromisos a nivel internacional. Debemos luchar por alcanzar un acuerdo jurídicamente vinculante, global y justo tan pronto como sea posible.  Por último, siempre nos queda la cuenta por pagar y las inevitables discusiones sobre cómo dividirla. Para ayudar en este aspecto, existen opciones innovadoras como establecer una pequeña tasa a las transacciones financieras y un impuesto justo sobre las emisiones de carbono de los transportes marítimo y aéreo, los cuales recaudarían los fondos necesarios para llenar el Fondo Climático Verde y asegurarnos de que no se convierta en una cáscara vacía. El Fondo Verde para el Clima fue acordado en Cancún durante las últimas negociaciones sobre el clima para canalizar los fondos que ayudarían a los países pobres en su adaptación al cambio climático y su desarrollo con bajas emisiones de carbono. Los gobiernos se han comprometido a movilizar 100.000 millones de dólares al año para el 2020. En Durban, necesitan ponerse de acuerdo sobre quién paga qué y cuándo.

Así que deseo lo mejor a los delegados de la conferencia y que, por el bien de todos y todas, dejen nuestra tierra con satisfacción pero sin dolor de estómago.

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Nacida en Benin, en el oeste de África, Angélique Kidjo es ganadora de un Grammy, artista, cantante, compositora y embajadora global de Oxfam.

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