Miles de personas exigen justicia climática mientras los políticos se tapan los ojos

El sábado 3 de diciembre no fue un día normal para la población de Durban, en Sudáfrica. Una manifestación el futuro del clima tomó las calles del centro de la ciudad y entre 10.000 y 15.000 personas pidieron -de hecho exigieron- que se actúe contra el cambio climático. Toda esta gente trajo a la ciudad color, energía y pacifismo.

Caminando con o incluso a veces portando unos muñecos gigantes - Mama Mhlaba (Zulu por la Madre Tierra) y Baba Manzi (Padre Agua) vi gente tan diversa como la Asamblea de Mujeres Rurales o los miembros del sindicato de los trabajadores del aeropuesto. Todos, con el mismo objetivo: conseguir justicia a través de la acción urgente, justa y eficaz contra el cambio climático.

Tristemente, sin embargo, parece que nuestros gobiernos no están escuchando. Al entrar en la segunda semana de las negociaciones aquí en Durban, existe el temor real de que los países se estén poniendo una venda en los ojos y no estén viendo la realidad del cambio climático. Parece que algunos países poderosos - empezando  por Estados Unidos - se están preparando para dejar una década 'en blanco' respecto a la acción contra el cambio climático. No quieren nuevos objetivos para bajar las emisiones, ni quieren un acuerdo que les obligue a cumplirlo antes del año 2020. Y no es suficiente.

Sabemos que para evitar el desastre, tenemos que reducir nuestras emisiones y cuanto antes. ¿Entonces por qué los políticos miran para otro lado? Hay muchos países y grupos sociales que están pidiendo a sus líderes que abran los ojos ante el cambio climático, que demuestren coraje y actuen con eficacia. Nuestro gran temor es que estas personas queden en el olvido. Los próximos 4 días son críticos.

Los países deben responder al cambio climático hoy mismo. Deben no sólo reducir las emisiones sino también para poner dinero en el Fondo Climático Verde, creado en la conferencia del año pasado en Cancún. Las fuentes para obtener el dinero existen: un impuesto sobre las emisiones de transporte marítimo (impuesto sobre el combustible) o una tasa sobre las transacciones financieras (o tasa Robin Hood). 

Es importante recordar que las personas están tomando medidas también en su vida cotidiana. Las mujeres increíbles que he conocido a través de la Asamblea de Mujeres Rurales, los agricultores, artistas y activistas que viajaron en la Caravana de la Esperanza, junto con millones de otros, no se quedan sentados esperando a que nuestro íderes se decidan. La marcha del sábado fue un recordatorio de que la gente no va a quedarse de brazos cruzados mientras nuestros líderes cerran los ojos a las realidades de un clima imprevisible.

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