Cultiva un futuro mejor para las mujeres rurales (parte uno)

Los equipos Oxfam de diversos países de Latinoamérica hemos organizado, en el marco de la campaña CRECE, el primer concurso de ensayos y reportajes sobre la realidad de las mujeres rurales en nuestro continente, que hemos llamado Cultiva un futuro mejor para las mujeres rurales”.

Nos interesa darles voz a todas las personas interesadas en explicar y retratar la situación de las mujeres que viven y trabajan en el campo: ellas son las principales responsables de mantener la seguridad alimentaria de sus familias y comunidades, sin embargo, siguen enfrentándose a una serie de barreras.

Queremos presentarles, a través de tres entregas, a la ganadora de este primer concurso: Massiel Bravo, de El Salvador, con su ensayo “Un paso por las mujeres rurales es un paso por Latinoamérica”.  ¡Felicidades Massiel! Y gracias por tu gran trabajo.

Aquí la primera parte de su interesante texto:

La situación de las mujeres rurales en América Latina

“La condición de desigualdad que las mujeres experimentan en todo el mundo es en sí misma, apremiante. Todas: mujeres del Norte y del Sur, mujeres de distintas clases sociales, niveles educativos, del campo y de la ciudad, de diversas razas y culturas… todas hemos vivido en algún momento situaciones injustas en razón del género. No obstante, dentro de este gran grupo -que constituimos mayoría a nivel mundial- se desprende un colectivo que vive día con día una situación mucho más difícil: las mujeres rurales. Ellas, trabajan más pero ganan menos. Constituyen el 43% de la fuerza laboral agrícola en los países en desarrollo (FAO, 2012) y pese a ello, no ha podido asegurarse su adecuada nutrición y acceso a los servicios de salud.

Sin embargo, esto es sólo parte de los problemas que enfrentan cotidianamente. Este ensayo tratará de exponer más a fondo, realizando en primera instancia una breve contextualización de la situación de las mujeres rurales en América Latina. En segundo lugar, se definirá el papel de la mujer rural latinoamericana en la seguridad alimentaria. Por último, se harán algunas propuestas de proyectos, políticas e iniciativas públicas con el objetivo de atacar las condiciones de desigualdad que experimentan las mujeres rurales latinoamericanas, reencauzando además los esfuerzos en miras de lograr garantizar la seguridad alimentaria en nuestra región. Para ello, se adoptará una visión general a nivel de toda Latinoamérica, en especial dirigido a los Gobiernos de la región y la sociedad misma.

Para comenzar, es necesario mencionar que en América Latina y el Caribe 58 millones de mujeres viven en zonas rurales, 17 millones forman parte de la población económicamente activa y 4 millones y medio son productoras agropecuarias. (FAO, 2012). Todas ellas desempeñando un trabajo subvalorado tanto económicamente como socialmente. En países como México, las mujeres rurales trabajan en promedio 31 horas más que los hombres y al mismo tiempo, tienen peores condiciones de vida. En el año 2010, 54% de las trabajadoras agrícolas en América Latina y el Caribe estaban por debajo de la línea de pobreza y aunque en los últimos 15 años el empleo de las mujeres rurales ha venido aumentando, las características del mercado de trabajo en las áreas rurales explican en parte las condiciones de pobreza. (FAO, 2012). Por otro lado, en cuanto a la titularidad de la tierra, sólo el 11 % de la mujeres la tienen en Brasil; 22,4 %, en México y el 27 % en el Perú. (FAO, 2012).

Todos estos datos muestran a grandes rasgos la situación de las mujeres rurales en América Latina. Cabe mencionar, que hay muchos más elementos estadísticos que definen el entorno de exclusión debido al género. En este sentido, las mujeres –y sobre todo las que habitan en las zonas rurales- tienen un menor acceso a servicios educativos, de salud, justicia, entre otros. Esta realidad fue muy bien definida en la Declaración de Antigua hacia los Estados, misma que fue el producto del Encuentro de Mujeres Rurales, Campesinas e Indígenas de Latinoamérica y el Caribe en marzo de 2012. En dicha Declaración, resalto un extracto de la parte de denuncia, y con esto cierro el espacio de contextualización de la situación de las mujeres rurales en América Latina:

“La situación de exclusión, discriminación y pobreza que vivimos mujeres rurales e indígenas por el sistema patriarcal, machista y capitalista que ha concentrado la tierra y las riquezas naturales de nuestros pueblos (…)La violación sistemática de los derechos de las mujeres rurales, principalmente a la vida, vivir en paz y sin violencia; la seguridad ciudadana, seguridad y soberanía alimentaria, salario y vivienda digna; decidir sobre nuestro cuerpo, autonomía, educación, salud y participación política. El irrespeto a la cultura y la cosmovisión de los pueblos originarios de cada país, limitando nuestro empoderamiento y liderazgo”

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Campaña CRECE

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