Cultivemos Soberanía Alimentaria en El Salvador

El Salvador discute hoy la reforma constitucional que consagra como un derecho el acceso a agua y alimentos, así como Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional, que puede significar ungran paso adelante para superar la crisis que enfrenta el país, y que le permitiría depender menos de la importación de alimentos y mejorar la calidad nutricional de lo que comen día con día millones de salvadoreños y salvadoreñas.

Entre la obesidad y la desnutrición

La Ley surge en un marco preocupante, donde destacan dos síntomas de los problemas de alimentación. Por un lado, el problema de desnutrición. Según cifras oficiales y mapeos de país elaborados por organismos internacionales, la desnutrición crónica afecta a 1 de cada 5 menores de cinco años. Paradójicamente por otro lado, en los últimos años, las tasas de sobrepeso y obesidad infantil, otros dos flagelos de la malnutrición, se cuadriplicaron.

Ambos problemas: desnutrición y obesidad tienen el mismo origen: el país es altamente dependiente de las importaciones de alimentos de muy baja calidad.

Los alimentos que denominamos “chatarra” – papas fritas, refrescos azucarados, entre otros-, que forman parte del paquete de importaciones de las grandes trasnacionales están cada vez más presentes en la dieta de las y los salvadoreños, lo que resulta en grandes retos nutricionales y el abandono de nuestra dieta tradicional.

El cambio climático como problema añadido

A este contexto se añade que el campo no tiene suficientes recursos para producir, una realidad agravada por un clima cambiante y las grandes fluctuaciones de los precios a nivel regional e internacional, lo que muchas veces desincentiva la producción local y el bolsillo de las y los salvadoreños que viven en condiciones de pobreza y que dedican hasta 75% de su ingreso a la compra de alimentos.

El cambio climático está amenazando la posibilidad de las poblaciones más pobres a ejercer su derecho a una alimentación adecuada. Las intensas lluvias o la prolongada sequía, como la que está afectando este año a nuestro país, coloca en riesgo de inseguridad alimentaria a cerca de 2 millones de centroamericanos[1]. Esto repercute de forma directa sobre los medios de vida de las familias, a su posibilidad de acceso a una alimentación adecuada y en definitiva, profundiza  su condición de pobreza. En algunos casos, las familias han tenido que reducir su ingesta de alimentos, a un solo tiempo de comida, como parte de las estrategias de supervivencia.

Un sistema alimentario fallido

¿Quiénes se benefician del alza en los precios de los alimentos? Los pequeños productores y productoras, no. Los consumidores, tampoco.

A nuestro juicio, y desde la Campaña CRECE, consideramos que estamos antes un sistema alimentario fallido. Mientras que en el mundo más de 1.400 millones de personas tienen sobrepeso, cada noche cerca de 900 millones de personas se van a la cama con hambre[2].  En un mundo de 7 mil millones de consumidores y de alimentos y 1500 millones de productores, menos de 500 empresas controlan el 70% de la oferta de alimentos. Las 10 empresas más grandes del sector de alimentos y bebidas a nivel global tienen ingresos anuales en su conjunto de 450, 000 millones de dólares, que equivale al PIB de todos los países de bajos ingresos en el mundo juntos.[3]

La industria alimentaria gana, la población pierde.

El derecho a alimentos saludables y suficientes

Para países como El Salvador, con una población que ronda los 6.1 millones de habitantes, con un proceso acelerado de urbanización y que en 2050 tendrá que alimentar a más de 8.5 millones de habitantes, devolverle al campo su papel fundamental en la producción de alimentos es vital. Esto es clave para hacer frente a los retos de mayor equidad, resiliencia y sostenibilidad de la agricultura, siendo este un sector clave para la reducción de la pobreza y las desigualdades, así como para garantizar el derecho a la alimentación de su población.

De allí que es clave y urgente recuperar el rol vital de la producción de alimentos para enfrentar los retos de una mayor equidad, resiliencia y sostenibilidad, reducir la pobreza y la desigualdad, así como garantizar el derecho a la alimentación de toda la población.

Este es un año crítico para El Salvador en materia de implementación del derecho a la alimentación. En abril del 2012, las organizaciones sociales, campesinas y de derechos humanos lograron que la Asamblea  Legislativa aprobara una reforma a la Constitución de la República para incluir el agua y la alimentación como derechos fundamentales. Sin embargo, para su implementación se requiere que la nueva legislatura ratifique esta decisión. Estamos a la víspera de que termine esta legislatura y la ratificación de la reforma constitucional no cuenta con el apoyo suficiente (se requiere mayoría calificada, es decir 56 votos), con lo que se pone en riesgo su entrada en vigor , teniendo que iniciarse otra vez el proceso, que demoraría de 4 a 6 años su aprobación.

Adicionalmente, la Asamblea Legislativa se encuentra en este momento debatiendo la Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional, propuesta que fue presentada el pasado 16 de octubre de 2013, con un respaldo de más de 8 mil líderes y lideresas de organizaciones sociales, campesinas, mujeres rurales y consumidores aglutinados en la Mesa por la Soberanía Alimentaria.

La Ley en discusión busca entre otros aspectos contribuir a:

  • Promover una mayor inversión del Estado en la agricultura familiar y campesina
  • Fomentar y promover la agroecología como una alternativa para la producción de alimentos sanos y nutritivos, libres de agroquímicos.
  • Promover la participación equitativa entre hombres y mujeres en el acceso, control y manejo los recursos productivos: tierra, agua, semillas, crédito, asistencia técnica y tecnología para el campo.
  • Defender a los y las salvadoreñas del alza en los precios de los alimentos.
  • Regular la publicidad de las empresas que comercializan productos alimenticios con un alto contenido en azúcares, sodio y grasas, que afectan la salud y nutrición.
  • Mayor concientización y educación sobre el consumo de alimentos sanos y nutritivos.
  • Crear una reserva estratégica de alimentos a nivel local.
  • Destinar el financiamiento público necesario para impulsar acciones que garanticen el derecho a la alimentación adecuada.

Estos beneficios están en riesgo frente al poder de un número reducido de gremios y grupos empresariales vinculados al sector de alimentos y bebidas, agencias de publicidad, medios de comunicación, importadores y distribuidores de insumos y empresas del sector agro exportación, que tienen un fuerte poder de influencia en la Asamblea Legislativa, y que buscan que nada cambie.

Es por eso que la Mesa por la Soberanía Alimentaria y Oxfam como parte de este esfuerzo, estamos desarrollando la campaña pública denominada “Cultivemos Soberanía Alimentaria en El Salvador”, cuyo objetivo influir en un debate transparente y participativo de la Ley y concientizar a la población sobre la necesidad de contar con una marco legal que regule, promueva y garantice el derecho a una alimentación adecuada.

Para que la reforma se ratifique y se apruebe la Ley de Soberanía y Seguridad alimentaria y nutricional, necesitamos del apoyo de todos los y las salvadoreñas. Tú tienes derecho a acceder a alimentos de calidad a precios adecuados. Súmate a la campaña:

Firma la petición: Cultivemos Soberanía Alimentaria en El Salvador

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