La gente pide que se actúe ante la desigualdad: nos sumamos

Blog mensaje deWinnie Byanyima

Oxfam International, directora ejecutiva
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Durante el pasado año, el consenso en torno a los peligros de la creciente desigualdad económica extrema fue en aumento. La brecha entre las personas ricas y las pobres nunca había sido tan grande.

Si permitimos que la actual tendencia en alza de la desigualdad continúe, no solo nos arriesgamos a condenar a miles de millones de personas a la pobreza y la exclusión, sino que pondremos en peligro la estabilidad y cohesión de nuestras sociedades y la sostenibilidad de nuestro planeta. Las pruebas son claras: los actuales niveles extremos de desigualdad amenazan con hacer retroceder décadas la lucha contra la pobreza.

En enero de este año, publicamos un informe en el que revelábamos que las 85 personas más ricas del mundo poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población del planeta y que acaparó la atención del público y tuvo repercusión en las agendas internacionales. Entre 2013 y 2014, la riqueza colectiva de estas pocas personas aumentó en 668 millones de dólares al día. Esto equivale a casi medio millón de dólares cada minuto.

Personas de todo el mundo reclaman medidas contra la desigualdad. Desde Oxfam, nos sumamos a ellas. Hoy, lanzamos nuestra campaña Iguales: Es hora de cambiar las reglas. Queremos que sea un toque de atención para todos: Gobiernos, empresas y ciudadanía, debemos actuar ahora para cambiar el status quo.

Líderes tan diversos como el Papa Francisco, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y la directora general del FMI, Christine Lagarde, han puesto de manifiesto la necesidad de que se produzca un cambio. Estamos de acuerdo en que hay un problema. Ahora, lo que necesitamos es un plan común para encontrar soluciones.

A través de nuestra campaña, queremos demostrar que la desigualdad no es inevitable. Es el resultado de decisiones deliberadas. Por lo tanto, tomando las decisiones adecuadas, es posible revertirla.

Entonces, ¿cómo podemos reducir la creciente brecha entre ricos y pobres?

  • Necesitamos urgentemente una reforma fiscal. Tanto a nivel nacional, internacional, individual como corporativo, la carga fiscal debe distribuirse de forma justa de tal forma que quienes más tengan, contribuyan más. Debemos poner fin a las incoherentes legislaciones internacionales y los vacíos legales en materia fiscal que recompensan a quienes eluden sus obligaciones cívicas y dejan que las personas pobres paguen el precio. Las políticas fiscales progresivas son el mecanismo más eficaz para redistribuir la riqueza y hacer frente a la creciente brecha entre ricos y pobres.
  • Debemos equilibrar la balanza invirtiendo en servicios públicos gratuitos y universales, como la educación o la sanidad, y en sistemas de protección social. Estas medidas pueden mitigar los peores efectos de la desigual distribución de riqueza e ingresos, además de posibilitar que una mayoría tenga acceso a servicios públicos como la sanidad y la educación, así como más oportunidades para prosperar en la vida.
  • Las personas deben recibir un salario justo por su trabajo. Un primer paso para reducir la desigualdad es a través del empleo: garantizando salarios y condiciones de trabajo dignos y protegiendo los derechos de los trabajadores a organizarse.
  • Debemos enfrentarnos a la desigualdad apoyando a las personas para que reclamen sus derechos y puedan exigir a sus líderes que rindan cuentas. Cuando las personas más ricas utilizan su poder económico y la influencia que este les reporta para manipular las leyes y las políticas a su favor, se socava la democracia. Necesitamos cambios en los sistemas y normas que han provocado la actual explosión de desigualdad. La principal preocupación de los Gobiernos debe ser responder ante las necesidades de la ciudadanía, y no dejarse influenciar por la riqueza.

Es un honor que Kofi Annan, Graça Machel, Joseph Stiglitz y muchas otras personas apoyen nuestro llamamiento a la acción. Te invito a que tú también te unas. Iguales: Es hora de cambiar las reglas