El final de la CMNUCC COP20 en Perú: ¿A qué están esperando los Gobiernos para actuar?

Tras dos semanas de minuciosas negociaciones en Lima sobre cada detalle del futuro tratado sobre el clima de Naciones Unidas, una vez más, los Gobiernos han sido incapaces de llegar a un acuerdo para mantener el calentamiento global bajo control.

Resulta realmente triste pensar que se trata del mismo proceso de negociación que comenzó hace 20 años para luchar contra el cambio climático. ¿A qué están esperando los Gobiernos para actuar?

Motivos para ser optimistas

A pesar de todo, a punto de dejar Lima, me siento extrañamente optimista.

La semana pasada comenzó mal, con la amenaza de un terrible tifón sobre Filipinas; el tercero en cuatro años. Afortunadamente, la intensidad del tifón Hagupit disminuyó antes de tocar tierra.

Además, los años de esfuerzos realizados por las comunidades locales y el Gobierno, con el apoyo de Oxfam y otras organizaciones, para reducir el riesgo de desastres están empezando a dar sus frutos. Aunque desgraciadamente 650.000 familias resultaron afectadas y 21 personas perdieron la vida, estas cifras son muy inferiores a las del tifón Haiyan, que el año pasado provocó 6.300 víctimas mortales.

No hace falta decir que aún queda mucho por hacer para ayudar a las comunidades a adaptarse a los efectos del cambio climático, tanto en Filipinas como en otras partes del mundo. El PNUMA ha estimado en un informe que el déficit de inversión en adaptación en los países en desarrollo es de 350.000 millones de dólares. Sin embargo, Filipinas es el ejemplo que demuestra que la adaptación no está fuera del alcance de estos países.

Otro de los puntos positivos para mí ha sido el hecho de que los Gobiernos finalmente se hayan comprometido a financiar el Fondo Verde para el Clima. En Lima, se han comprometido a proporcionar los 10.000 millones de dólares de capitalización inicial necesarios para su puesta en marcha. Oxfam y sus organizaciones aliadas han trabajado durante años para alcanzar este objetivo y cuando comenzamos, hace ocho años, muchos dudaban de que algún día esto pudiese convertirse en realidad. Aunque aún estamos lejos de los 100.000 millones de dólares desesperadamente necesarios que se prometieron en Copenhague en 2005, no podemos subestimar los logros alcanzados en un momento en el que la ayuda para el desarrollo recibe un apoyo cada vez menor.

Incluso Australia, uno de los principales países que bloquean las negociaciones contra el cambio climático, cedió ante la presión internacional y se comprometió a destinar 200 millones de dólares al Fondo Verde para el Clima. Ahora tenemos que asegurarnos de que los recursos movilizados se destinan allí donde son más necesarios, por ejemplo, a proyectos dirigidos a reducir las emisiones y garantizar la seguridad de las personas y de las economías ante la amenaza de un clima cambiante.

El poder del pueblo peruano

Durante mi estancia en Perú, la fuerza y la determinación del pueblo peruano, en primera línea de la lucha contra el cambio climático y los principales contaminadores, me han llenado de energía. Esta semana, 15.000 personas se manifestaron en Lima en la mayor marcha por el clima jamás celebrada en Latinoamérica, en la que participaron miembros de comunidades indígenas (que se enfrentan a las mismas amenazas que la comunidad Saweto, cuyos líderes perdieron la vida para proteger los ríos y los bosques de las actividades mineras y madereras ilegales); mujeres rurales procedentes de toda América Central y del Sur en defensa de su derecho a cultivar la tierra ante las grandes empresas agroalimentarias; sindicatos exigiendo empleos mejores y más sostenibles; y miles de personas más, unidas bajo el llamamiento contra el cambio climático y en defensa de los derechos fundamentales. Esta marcha reflejó todo aquello en lo que consiste la lucha contra el cambio climático: una lucha de las personas, por las personas.

Hacia París

A falta de un año para que concluyan las negociaciones para conseguir un acuerdo global sobre el clima, organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo se han reunido aquí en Lima: sindicatos, ONG ecologistas y del ámbito del desarrollo, grupos religiosos, movimientos sociales de África, Asia y Latinoamérica… Todos reunidos para hacer de 2015 un punto de inflexión: un año en el que los Gobiernos y el sector privado acepten las exigencias del pueblo y tengan el valor de emprender acciones para mantener a todo el mundo a salvo del cambio climático.

¡Únete a nosotros y hagamos historia en 2015!

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