¿Por qué pide Oxfam una Cumbre Fiscal Mundial?

A medida que la reunión del Foro Económico Mundial en Davos llega a su fin, el trabajo para encontrar soluciones para acabar con la desigualdad extrema no ha hecho sino comenzar. Durante esta semana, Oxfam ha presionado para que el problema de la creciente desigualdad se incluya en las agendas de los gobernantes y líderes empresariales de todo el mundo. Desde Christine Lagarde al presidente Obama , líderes de todo el mundo han advertido de las consecuencias de la desigualdad. Pero ha llegado el momento de que conviertan sus palabras en hechos y acuerden medidas globales para combatirla.

Para acabar con el problema de la desigualdad, es necesario hacer un esfuerzo a nivel global para conseguir un sistema fiscal internacional justo. Por este motivo, Oxfam hace un llamamiento para que se celebre una Cumbre Fiscal Mundial; un encuentro histórico sin precedentes en el que todos los países participen para lograr un sistema fiscal internacional justo y acortar la brecha entre ricos y pobres.

Impuesto de sociedades: parte del problema y de la solución.

Dicho de otro modo, la desigualdad aumenta cuando los sistemas fiscales son injustos. Por este motivo, los abusos fiscales de las grandes empresas son uno de los puntos clave en los que se centra la nueva campaña de Oxfam IGUALES, cuyo objetivo es combatir la desigualdad extrema. Cuando las grandes empresas logran pagar menos impuestos de los que les corresponden y sus beneficios se incrementan, es el 10% más rico de la población –y, especialmente, el 1% más rico– quien acapara la mayor parte de estos beneficios. Asimismo, cuando estas no pagan los impuestos que les corresponden, esa carga fiscal recae sobre el resto: la ciudadanía y las pequeñas empresas.

Pero el impuesto de sociedades podría ser parte de la solución para combatir la desigualdad. Si las empresas pagasen los impuestos que les corresponden, los Gobiernos podrían incrementar sus ingresos fiscales e invertirlos en servicios públicos, como la sanidad o la educación, fundamentales para reducir la desigualdad y luchar contra la pobreza.

Una normativa anticuada

El actual sistema fiscal internacional está anticuado. La normativa que se aplica hoy en día pertenece a otra época. Apenas ha cambiado desde los años veinte cuando el comercio internacional suponía un 1% del actual; cuando estaba muy claro en qué país "residían" las empresas y de cuáles "se proveían"; cuando la economía digital no existía y resultaba mucho más difícil manipular las actividades de una empresa para aprovecharse de los diferentes regímenes fiscales y pagar menos impuestos.

Hoy en día, las multinacionales pueden explotar este obsoleto sistema fiscal y transferir sus beneficios de un país a otro y, así, eludir el pago de impuestos. Las grandes empresas explotan todos los vacíos legales en la fiscalidad internacional. Y nuestros gobernantes les permiten salirse con la suya.

Países, no empresas

Son los países, y no las empresas, los que deben rediseñar el sistema fiscal internacional. En cierta medida, ya han comenzado a hacerlo. Oxfam recibe con satisfacción los esfuerzos internacionales para reformarlo, pero no son suficientes. Las empresas tienen demasiada influencia sobre el actual proceso de reforma, en el que participan países que son, en verdad, paraísos fiscales (como Luxemburgo), mientras se excluye a otros. ¿Permitirías que una empresa tabacalera participase en la redacción de una política para la prevención del cáncer? ¿O que una empresa de comida rápida participase en la elaboración de una política para promover una dieta saludable? ¿Permitiremos que paraísos fiscales diseñen un sistema fiscal internacional aún más injusto?

Mientras, los países en desarrollo –que pierden cada año 100.000 millones de dólares como consecuencia de la evasión y la elusión fiscal y las generosas desgravaciones fiscales de las que disfrutan las empresas– ven negada su participación en igualdad de condiciones en el proceso de reforma del sistema fiscal internacional. Esto significa que más de un tercio de la población mundial está siendo excluido de este proceso. Por este motivo Oxfam exige que se celebre una Cumbre Fiscal Mundial en la que se invite a participar a todos los países y en la que se antepongan los derechos y las necesidades de la ciudadanía por encima de los beneficios de las grandes empresas. No puede haber un sistema fiscal internacional justo si el proceso para rediseñarlo no es también justo. Por ello, en el marco de este proceso debe celebrarse una Cumbre Fiscal Mundial que sea verdaderamente inclusiva.

La Cumbre Fiscal Mundial

El futuro de la cooperación internacional vivirá un año clave en 2015. Para aprovechar al máximo la oportunidad que presenta una Cumbre Fiscal Mundial, esta debe tener lugar junto a la Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo, que tendrá lugar en Etiopía en julio de este año y en la que se acordarán los objetivos de desarrollo internacionales para los próximos 15 años. El objetivo de la Cumbre Fiscal Mundial es:

  • Reunir a jefes de Estado y de Gobierno para promover un sistema fiscal internacional justo.
  • Dar prioridad a cuestiones de fiscalidad fundamentales que a menudo se dejan de lado y que afectan muy negativamente a los países en desarrollo como, por ejemplo, el debate sobre dónde deben tributar los beneficios (tributación en fuente o en residencia), etc.
  • Conseguir que los líderes de Gobierno admitan que la carrera a la baja en el impuesto de sociedades (es decir, cuando los países compiten entre ellos para ofrecer beneficios o incentivos fiscales para atraer la inversión extranjera) nos perjudica a todos y se le debe poner fin.

Cuando los sistemas fiscales son injustos, los ciudadanos y ciudadanas de a pie, tanto de los países ricos como de los países pobres, salen perdiendo. Pero son las personas en los países más pobres quienes sufren las peores consecuencias. Por eso es tan importante que los países en desarrollo participen de forma igualitaria en la reforma del sistema fiscal. Y por eso Oxfam y sus organizaciones aliadas harán campaña en todo el mundo para promover un sistema fiscal internacional justo.

¡Actúa ahora para exigir a los líderes de todo el mundo unas reglas justas!

Winnie Byanyima es la directora ejecutiva de Oxfam Internacional y esta participando como copresidenta de la reunión anual del Foro Económico Mundial 2015 (publicado el 23 de enereo de 2015).

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Iguales. 1% desigualdad

 

 

 

 

 

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