Trabajar en el ámbito humanitario significa...

Pese a los innumerables  desastres que convulsionan al mundo de hoy y el desbordado egoísmo que se manifiesta  en la concentración de poder y una mayor desigualdad, todavía miles de seres humanos guardan esa esencia que les permite manifestar su  sentido de “humanidad”.

El año 2015 ha estado marcado por diferentes desastres, tanto naturales como los ocasionados por el hombre, que han marcado la vida de centenares de personas. El sismo en Nepal, que ha dejado hasta el momento más de 8.500 víctimas, y el Ébola, considerada una de las epidemias más letales del siglo XXI y que provocó más de 10.000 víctimas mortales  en África Occidental, entre Guinea, Liberia y Sierra Leona, son algunas de las tragedias humanitarias de las que el mundo entero ha sido testigo, pero que muchas veces no logran tocar lo más profundo de su sensibilidad.  

Mabinty Kurma 31,  es promotora de Salud Pública para Oxfam en Sierra Leona

Mabinty Kurma 31,  es promotora de Salud Pública para Oxfam en Sierra Leona. Foto: Pablo Tosco

Allí,  en medio del  dolor y la desesperanza de haberlo perdido todo, cientos de voluntarias y voluntarios, rescatistas, especialistas en agua, saneamiento e higiene en situaciones de emergencia, profesionales de la salud, y equipos de grupos humanitarios de distintas organizaciones internacionales y nacionalidades, llegan motivados por un mismo propósito: salvar vidas. Es allí donde la labor de estos héroes y heroínas anónimos nos recuerdan la importancia de pensar en el prójimo, ayudarle y, por qué no, sacrificarnos por él.

Ser trabajadora o trabajador humanitario no es una profesión, responsabilidad o religión. Es un principio, un deseo de  trabajar por los demás, de servir y  luchar por la dignidad humana. Ser trabajador humanitario es la mayor expresión de solidaridad y ayuda hacia otras personas, la mayoría de las veces –por no decir todas las veces– absolutas desconocidas que, por un breve momento, se convierten en sus más fieles amigas, confidentes y cómplices.  

Hoy he querido a través de estas pocas palabras felicitar y transmitir mi más sincero respeto y admiración a quienes lo dan todo por nada, o mejor aún, por una sonrisa, un gracias, una lágrima de felicidad.

 

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