Lo que he aprendido en mi visita a La Esperanza, Honduras

La carretera que lleva a La Esperanza serpentea entre exuberantes montañas cubiertas de nubes y permite admirar los hermosos valles que las rodean. Tras una hora de camino, la carretera comienza a descender hacia uno de los valles, en el que se encuentra el pueblo de La Esperanza. A medida que recorremos sus calles, atravesamos mercados en los que se venden coloridas frutas. Las piñas, bananas y papayas se exhiben sobre mesas de madera. Fue aquí, en este encantador pueblo, donde asesinaron a tiros a Berta Cáceres hace cuatro meses.

Visité La Esperanza para conocer a su familia y a algunos de sus compañeros y compañeras defensores de los derechos humanos. Fui para transmitirles cómo el asesinato de Berta conmocionó y entristeció a todo Oxfam y para mostrarles nuestra solidaridad. Pero, sobre todo, fui para escuchar sus experiencias, sus voces. Para conocer sus historias de primera mano.

La familia de Berta nos dio la bienvenida a mí y a mis compañeros en su casa, donde amablemente nos ofrecieron jugo de fresas y empanadas dulces. Nos sentamos en círculo, rodeados de fotografías y carteles en memoria de Berta, y escuchamos a su madre, su hermano, sus hijas y otras personas allegadas. Sobre una pequeña mesa reposaba el premio Goldman con el que Berta fue galardonada el año pasado. Junto a él, una fotografía de Berta durante la ceremonia de entrega.

Winnie habla con la familia de Berta Cáceres.Me entrevisté  con la familia de Berta Cáceres.

Su familia nos habló con orgullo de su trabajo y legado. Berta cofundó y lideró COPINH, una organización para la defensa de los derechos de los indígenas, así como la lucha contra la construcción de una represa que obligaría a desalojar a muchas comunidades y destruiría unas tierras sagradas para los lenca, su pueblo. Los promotores del proyecto comenzaron su construcción sin ni siquiera consultar a la comunidad lenca, violando, así, acuerdos internacionales. Tal y como señala la familia de Berta, el proyecto nunca se habría aprobado y, por tanto, debe paralizarse.

Su hija mayor, Olivia, nos contó que la represión y los abusos que Berta retó no solo atentan contra los derechos del pueblo lenca en Honduras, sino los derechos de todos los pueblos indígenas, las mujeres y las minorías en el mundo. Las represas y otros proyectos de desarrollo como contra el que luchaba Berta son "proyectos de muerte", señaló Olivia, pues destruyen vidas y comunidades enteras. Todo proyecto debe empezar con el consentimiento libre, previo e informado de todas las personas que podrían verse afectadas.

La tristeza y melancolía de la familia son enormes. Gustavo, el hermano de Berta, se pregunta cuándo acabarán las muertes. Esta no era la primera vez que la comunidad recibía amenazas. Anteriormente, cinco activistas de COPINH ya habían sido asesinados y esa misma tarde supimos que otra dirigente de la organización, Lesbia Yaneth Urquia, fue encontrada muerta en el norte de Honduras ese mismo día. Austra Berta, la madre de Berta, me decía con la voz rota por la emoción: "Mis lágrimas son de súplica, para que acabe la impunidad que existe en mi país".

Debemos acabar con la cultura de la impunidad

El año pasado, el Gobierno de Honduras aprobó una ley dirigida a proteger a defensores de los derechos humanos, periodistas y otros activistas. Pero, según se nos ha informado, esta ley aún no se ha implementado de forma adecuada. La familia de Berta no quiere que ninguna otra familia sufra la pérdida y tristeza que ellos han padecido. Para ellos es importante que la ley se aplique con firmeza.

Hacer justicia por el asesinato de Berta también contribuiría a acabar con la cultura de impunidad. Aunque las autoridades hondureñas realizaron diversos arrestos en conexión al asesinato de Berta, dado el ínfimo índice de condenas del país, la familia no tiene mucha fe en el proceso judicial. Por tanto, insisten en que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ponga en marcha una investigación independiente del caso.

Aunque no se ha arrestado a ninguno de los "autores intelectuales" del asesinato de Berta, las autoridades insisten en que la investigación aún no ha terminado y que siguen buscando a las personas responsables de ordenar su muerte.

El valiente trabajo de COPINH

Tras despedirnos de la familia de Berta, nos reunimos con varios miembros de COPINH, que nos contaron sus experiencias y su lucha. Me asombró el alcance y la profundidad de su trabajo. Thomas, que asumió el liderazgo de COPINH tras la muerte de Berta, afirmó en repetidas ocasiones que la organización no se opone simplemente a los planes de desarrollo sino que, por el contrario, propone alternativas y otras dinámicas que respeten los derechos y las decisiones de las comunidades indígenas y rurales.

Las mujeres miembros de COPINH tienen historias asombrosas para compartir.Las mujeres miembros de COPINH tienen historias asombrosas para compartir.

Las mujeres miembros de COPINH tienen historias asombrosas para compartir. Por ejemplo, COPINH busca fuentes de energía alternativas y renovables que podrían proporcionar electricidad a las comunidades de forma más eficiente y sin perjudicar al medio ambiente, al contrario que en el caso de las represas hidroeléctricas, que destruyen enormes extensiones de tierra. Es difícil exagerar la importancia que tiene la tierra para estas comunidades. Dependen de ella para obtener alimentos, agua y sus medios de vida. Tal y como me dijo una mujer: "Los ríos deben fluir como la sangre fluye por nuestras venas".

Vivir en Utopía

Thomas y otros miembros de COPINH me mostraron la sede, en las afueras de La Esperanza. Las paredes de Utopía, como la llaman, están decorados con fragmentos de poesía, murales, citas inspiradoras y otras obras de arte que muestran agricultores, trabajadores, indígenas y otras personas oprimidas. La decoración ha transformado un simple edificio en un lugar lleno de vida y energía.

En Utopía hay desde habitaciones para acoger a mujeres que huyen de la violencia a salas de reunión donde se imparten clases y cursos formativos. Sus miembros  también cuidan los maizales y otros cultivos de un campo cercano. Los miembros de COPINH defienden con fiereza su independencia: no permitirán que se les compre o coopte.

Un pequeño santuario en memoria de Berta en Utopía.Un pequeño santuario en memoria de Berta en Utopía.

"Bertita nos mostró el camino y ahora lo estamos siguiendo", dijo uno de sus compañeros. El camino hacia la justicia social será duro y la familia de Berta y los miembros de COPINH encontrarán numerosos desafíos, pero Oxfam y yo nos sentimos orgullosos de recorrerlo junto a ellos.

Texto: Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam Internacional.

Fotos: Cinthia Casco, Ergo Studio. 

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