Las mujeres siguen siendo las más vulnerables al Fenómeno de El Niño

A la sombra de un gran Nim, árbol legendario de la India y cuya frondosidad protege a la comunidad del inclemente sol que desde hace dos años azota al sur de Honduras, fue el sitio de encuentro entre 25 mujeres representantes de la comunidad de Lange y la enviada especial por las Naciones Unidas para el Fenómeno de El Niño y Cambio Climático, Mary Robinson, y le contaran a una temperatura no menor a 37 grados centígrados su dolor y preocupación tras los estragos que ha dejado la fuerte sequía, que ha acabado con sus ríos, sus cultivos, sus parcelas y su esperanza.

En medio de una sala hermosamente improvisada a las afueras de una de las viviendas de la comunidad y alrededor del Nim, lo que comenzó como una presentación formal por parte de la Fundación Simiente, sobre el proceso de articulación y el trabajo que vienen desarrollando las mujeres del lugar con respecto al fenómeno de El Niño, se transformó en un fluido diálogo en el que las mujeres asistentes pudieron expresar abiertamente su situación y la imperiosa necesidad de más recursos para enfrentar las consecuencias del fenómeno.

“Hace cinco años que ya no llueve, no tenemos que ir a lavar al río porque no hay agua, se produce muy poco tomate y chile, porque ya no hay invierno y el calor es exagerado, las plantas se secan y ya no hay cosecha de maíz”, afirmaba Cirila Alvarado, mientras sus compañeras asentían, como si sus palabras fueran las de todas.

Dilcia Martínez, Honduras.

Por su parte, para Dilcia Martínez Gómez, su caso no ha sido diferente: “Aquí somos 150 familias que sufrimos lo mismo, a causa del cambio climático hemos reducido la alimentación; si antes teníamos tres tiempos de comida, hemos pasado a dos, a veces nuestros niños se van a las escuelas sin tomar un trago de café porque no hay… Las mujeres somos las más afectadas”. 

Cambio climático y desigualdad de género

Los impactos por el cambio climático afectan a todos de diferente manera y en distintos grados. Sin embargo, la discriminación de género hace a las mujeres sean más vulnerables a estos efectos negativos, algo particularmente cierto en el caso de las mujeres campesinas e indígenas, cuyas condiciones de vida y marginalización las exponen en mayor grado. En el caso de Honduras, las mujeres rurales acceden a menos del 11% del crédito a nivel nacional, 8 de cada 10 mujeres rurales no tienen tierra propia para cultivar, y 6 de cada 10 viven por debajo de los niveles de la pobreza. 

El año pasado el Congreso Nacional de Honduras aprobó la Ley para el Programa Nacional de Crédito Solidario para la Mujer Rural, Credimujer, con el cual se beneficiaría a más de dos millones de mujeres del campo hondureño a través del otorgamiento de créditos para la producción agropecuaria. Este programa de crédito garantizaría el desarrollo de acciones orientadas a la adaptación y mitigación frente a los efectos del cambio climático, contribuyendo así a crear comunidades más resilientes.

La aprobación de la propuesta realizada por 28 organizaciones (campesinas, feministas, ONG y cooperativas), acompañadas y asesoradas por Oxfam, ONU Mujeres y el Instituto Nacional de la Mujer (INAM), significaría el primer paso para instalar una herramienta que proveería de créditos y asesoría técnica a las mujeres rurales con o sin tierra. No obstante, hasta hoy no se ha otorgado el presupuesto al programa.

Ante la difícil situación que actualmente atraviesan miles de familias en el corredor seco, particularmente las mujeres, Mary Robinson reconoció que va más allá de una emergencia humanitaria que requiere de “la integración internacional para superar la crisis en Honduras, pues es un problema humanitario, de desarrollo, género y adaptación”. 

Al finalizar la visita, la señora Robinson reconoció el valor y fortaleza de las mujeres que viven en esta zona y aseguró que llevará su mensaje a los responsables políticos para que en menor plazo se tomen las medidas que contribuyan a mejorar sus condiciones “Me doy cuenta de que esta realidad del cambio climático que ustedes están enfrentando es el mayor problema de derechos humanos, porque está acabando con sus medios de subsistencia y con el agua… Todas ustedes son líderes y representan a redes dentro de sus comunidades, y necesitan mejores políticas en las municipalidades y en el gobierno, que les puedan ayudar hacer sus comunidades más adaptables”, puntualizó. 

 

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