Matthew en Cuba: redes de #Fuerza en el país de la “desconexión”

Imías, San Antonio del Sur, Maisí, Baracoa, sitios que quizás nadie jamás había ubicado en un mapa, fueron tendencia en las redes sociales durante el paso de Matthew por el Caribe: oraciones y mensajes de apoyo de distintas latitudes llegaron a través de estas plataformas a una Cuba siempre asociada a la desconexión; y desde la Cuba “desconectada”, algunas cuentas de Twitter emitieron reportes en tiempo real del impacto del huracán en la Isla.

Es esta una historia que podría no ser noticia en cualquier país del mundo, pero que en Cuba ya da cuenta de cómo las brechas de equidad en el acceso a la información y las comunicaciones empiezan a ser salvadas con soluciones alternativas. Sobre todo, desde las juventudes transformadoras en los espacios locales.

El precio de la conexión en Cuba

En Cuba, el precio de una hora de conexión en alguno de los espacios públicos con servicio de WiFi son superiores al salario medio estatal de un/a profesional al día; las redes nacionales que proveen acceso a la web son insuficientes. Según cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas, el país superó los tres millones de usuarios con acceso internet en 2014, de una población de más de 11 millones.

En el extremo oriental se concentran, también, las mayores vulnerabilidades en ese sentido; 109 mil 800 personas quedaron incomunicadas allí por daños ocasionados por Matthew sobre las vías de acceso terrestre.

En una sociedad con tan escasa conectividad a Internet y de frágil infraestructura telefónica, esa incomunicación sería doble: durante las 48 horas que siguieron al paso del huracán, no podíamos verles, no podíamos oírles. 

Las redes sociales: primer acercamiento a las consecuencias de Matthew

No obstante, comunicadores/as, radioaficionados/as y periodistas locales se las ingeniaron para informar. Las pocas radioemisoras con acceso a Internet se convirtieron en verdaderas plataformas ciudadanas. Por ellas supimos de la evacuación de los habitantes y recursos de las zonas de riesgo, del acondicionamiento de casas de vecinos/as y albergues para acoger a las familias en peligro, de la espera.

Dos cuentas serían focos de atención en primeras horas del impacto: @labaracoesa, una periodista de Radio Baracoa; y @MikeTheiss, un “cazatormentas” norteamericano. Ubicados allí, en la primea de las villas fundadas por España en Cuba, relataron en tiempo real sus experiencias con el paso del huracán más fuerte que enfrenta el Caribe desde 2007.

Theiss filmó la presión del centro de Matthew justo cuando pasaba por Baracoa; @labaracoesa nos hizo ver los impactos sobre los techos de la ciudad. A través de esas plataformas, también, cubanas y cubanos en otras partes del mundo pudieron tener noticias de sus familias en Baracoa, Imías, Maisí, San Antonio.

Y otras redes se activaron a propósito de Matthew: desde distintos puntos de Guantánamo, radioaficionados/as reportaron el deterioro de las condiciones climatológicas y del estado de ánimo de sus vecinos/as en televisión nacional, en un programa creado especialmente para mantener notificada a la población sobre la trayectoria y efectos del huracán.

Los nuevos medios y los jóvenes se suman para informar

Los “nuevos medios” en Cuba, conducidos mayormente por jóvenes periodistas, también han sido canales de información oportunos. Desde sus sitios en la web, Periodismo de Barrio o Cachivache Media construyeron redes, acercaron las pequeñas islas dentro de la Isla.

Desde territorios afectados, radioemisoras locales y jóvenes periodistas cuyas capacidades en comunicación para el desarrollo han sido fortalecidas por Oxfam, la agencia Inter Press Service y el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, ponían “en el ojo del huracán” aprendizajes de esos espacios compartidos: territorio no es solo espacio físico, es espacio vivido, es espacio imaginado.

En el terreno de la comunicación y los medios en Cuba, entonces, la emergencia puso a dialogar dos sistemas de comunicación que no suelen estar conectados aquí: por un lado, el sistema de comunicación e información oficiales, cuya eficacia es una de las notables fortalezas del sistema cubano de prevención de riegos de desastres; por otro, las voces individuales, la información compilada desde las comunidades. Una desde arriba; otra desde abajo. Lo nuevo es la confluencia.

#FuerzaBaracoa, #FuerzaImías, #FuerzaMaisí, #FuerzaSanAntonio. Cuando Cuba se “conecta”, la fuerza está en todas y todos.

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