Un año sin Berta Cáceres: la lucha continúa

Blog mensaje deWinnie Byanyima

Oxfam International, directora ejecutiva
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Ya hace un año que nos arrebataron a una mujer muy valiente. A Berta Cáceres le dispararon y la asesinaron en medio de la noche por oponerse a un proyecto hidroeléctrico ilegal que amenazaba la forma de vida de su gente y violaba la legislación internacional de derechos humanos. Su familia, sus compañeros y compañeras indígenas de COPINH y la comunidad internacional todavía esperan a que se haga justicia.

El asesinato de Berta despertó el interés y la indignación a nivel mundial. Ante el aumento de las críticas y del descontento, a las autoridades hondureñas no les quedó más remedio que actuar. En los últimos 12 meses, han arrestado a varias personas, entre ellas a su supuesto asesino, además de a otras personas relacionadas con DESA, la empresa encargada del proyecto de Agua Zarca.

Sin embargo, su familia y sus compañeros y compañeras saben que esto no acaba aquí. Desde Oxfam, continuamos apoyándolos y exigiendo que se encuentre y se condene a las personas responsables de su asesinato.

Global Witness, una organización internacional defensora de los derechos humanos, publicó recientemente una investigación sobre el asesinato de Berta, en la que se demostraba que existía una profunda conexión entre DESA y el ejército hondureño, entre otros. Al oponerse al proyecto de Agua Zarca, Berta y sus compañeros y compañeras se estaban enfrentando a los intereses de gente muy poderosa, rica y con muchos contactos.

Este tipo de activismo resulta peligroso y a veces, como en el caso de Berta, hasta letal. Solo en Honduras, al menos 109 personas fueron asesinadas entre 2010 y 2015 por tratar de defender sus tierras. Y si se trata de mujeres, el riesgo aumenta considerablemente. En muchas zonas de América Latina, todavía imperan normas propias de una cultura patriarcal y las mujeres que se atreven a desafiarlas son condenadas al ostracismo y reciben verdaderas amenazas de violencia.

La tasa de violencia contra mujeres y niñas en Honduras alcanza niveles intolerables. Un informe publicado por el principal periódico del país, La Prensa , muestra que en los últimos diez años, alrededor de 4.500 mujeres han sido asesinadas y que aproximadamente el 85% de estos crímenes quedaron sin castigo: en 2014, dispararon y asesinaron a la famosa activista Margarita Murillo. Su asesinato todavía no ha sido resuelto.

El año pasado visité a la familia de Berta en La Esperanza y me conmovió y sorprendió su valentía. Berta nunca se acobardó ante las amenazas de muerte que recibía. Por eso, su familia también se niega a vivir con miedo y continúa con su trabajo para así hacer de su país y del mundo un lugar mejor.

Han visto de primera mano como las industrias extractivas, las grandes empresas agrícolas y las compañías turísticas se benefician ampliamente gracias a políticas destructivas; como el dinero corrompe a las autoridades políticas y a las instituciones y como todo esto provoca una desigualdad económica incontrolable y graves violaciones de los derechos humanos.

La desigualdad está inexorablemente ligada a la distribución de la tierra y de los recursos naturales. América Latina y el Caribe son las regiones con mayores desigualdades del mundo, por lo que no resulta sorprendente que las empresas que se dedican a la "agricultura intensiva", que suponen sólo un 1%, posean tanta tierra como el otro 99%.

Ante este panorama, resulta gratificante saber que la gente se preocupa ahora más que nunca por los problemas y los derechos del pueblo indígena, las personas afrodescendientes y otras comunidades.

El Papa Francisco, un poderoso aliado en nuestra lucha contra la desigualdad y la pobreza, se reunió recientemente en Roma con los líderes de los pueblos indígenas de todo el mundo y afirmó categóricamente que todas las comunidades tenían derecho a decidir qué construir en sus tierras. Los gobiernos deberían tomar ejemplo.

En Estados Unidos, el oleoducto de Dakota Access ha unido a miles de activistas que se enfrentaron al frío para mostrar su solidaridad con las tribus de indígenas que se oponían al proyecto.

Por último, cientos de grupos de la sociedad civil, intelectuales y otras organizaciones internacionales, Oxfam incluida, se han unido a la campaña Land Rights Now para presionar a los gobiernos para que protejan estos derechos a través de la implementación de medidas legales.

Si ejercemos la presión suficiente, podemos cambiar las cosas: el proyecto de Agua Zarca ha sido suspendido después de que Oxfam y otras organizaciones presionaran a los inversores para poner fin al mismo. 

Berta fue asesinada el día antes de su 45 cumpleaños. Dedicó gran parte de su vida a defender los derechos de su gente. Su causa es nuestra causa. Un año después de su muerte, le rendimos homenaje y volvemos a pedir justicia para Berta, para su familia y para su gente.  

Su causa es nuestra causa

Un año después, la honramos, y nuevamente demandamos justicia para ella, para su familia y para su gente.

Únete a la lucha y exige a las empresas y los inversores involucrados en el proyecto hidroeléctrico de Agua Zarca que retiren su financiación y abandonen el proyecto inmediatamente.

Viernes, 3 de marzo, 2017