Alimentación y justicia de género: el debate blog channel

Los niños aprenden en Tanzania. Foto: Oxfam

La transición agraria hacia una forma de agricultura capitalizada de gran densidad de insumos está profundamente ligada a las cuestiones de género. La seguridad alimentaria depende de que se luche contra la discriminación de las mujeres, pero solo será viable si se combina con una redefinición de las responsabilidades en los hogares.

Por Olivier De Schutter, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación

Una campesina de la región de Matagalpa en el noroeste de Nicaragua. Foto: Oxfam

La soberanía alimentaria ofrece oportunidades para avanzar en los derechos de las mujeres, pero se requiere también transformar las relaciones de género en las familias rurales y en nuestro propio movimiento. Los movimientos sociales como La Vía Campesina tienen el desafío ineludible de articular soberanía alimentaria y feminismo.

Por Pamela Elisa Caro Molina, investigadora feminista chilena quien colabora con CLOC–La Vía Campesina

Hasina Begum, una productora agrícola de Bangladesh. Foto: Oxfam

Los indicadores de nutrición femenina están por debajo de los de sus homólogos masculinos en casi todos los países y grupos de edad. Las desigualdades de género en el acceso a los alimentos son un claro reflejo de las realidades socio-culturales del país, y a menudo se ven agravados por políticas públicas insensibles a las cuestiones de género o francamente discriminatorias.

Por Jayati Ghosh, economista feminista y profesora en la Universidad Jawaharlal Nehru

Las hermanas Kisinyinye y Norkinmunyak Nairiamu trabajan su parcela en Tanzania. Foto: Oxfam

Cuando hay igualdad, todos los países se benefician de un comercio más abierto. Pero aquí estriba el problema: no hay igualdad. Para la mayoría de las mujeres, el contexto consiste en la desigualdad. Para proteger y promover los derechos de las mujeres, los negociadores de tratados comerciales deberían discriminar.

Por Sophia Murphy, consultora y asesora sénior para el Instituto de Política Agrícola y Comercial

Jean Phombeya y sus semillas en Malawi. Foto: Oxfam

Los gobiernos y las organizaciones de desarrollo precisan de una estrategia que libere a las mujeres pobres de la responsabilidad de alimentar al mundo y, en su lugar, las ayude a organizarse y a profundizar su conocimiento tradicional.  Además, hay que considerar  los cuidados familiares no remunerados que realizan las mujeres y la consiguiente presión sobre su tiempo como temas fundamentales para la seguridad alimentaria.

Estas niñas reciben servicios básicos. Foto: Oxfam

Los grandes empresarios cambian de actitud cuando ven una oportunidad para ellos o sus negocios. Si queremos que cambien la manera en la que operan, tenemos que dejar de hablar de justicia o igualdad de género y en su lugar demostrar que un sistema alimentario más justo se traduce en beneficios duraderos.

Por Tinna Nielsen, consultora principal de Diversidad e Inclusión

Una trabajadora agrícola en Stellenbosch, Sudáfrica. Foto: Oxfam

Una de las peores perversidades de nuestro tiempo es que los productores de alimentos y sus hijos suelan acostarse con hambre. Urge reformar la agricultura comercial para que las mujeres trabajadoras que cultivan y empaquetan los alimentos tengan suficiente para comer.

Por Fatima Shabodien, exdirectora de la ONG Women on Farms

La escuela Apria Kendra para trabajadores juveniles en la India. Foto: Oxfam

La semilla es el primer eslabón de la cadena alimentaria. Sin embargo, las productoras de semillas son invisibles para el modelo industrial de producción de alimentos y los regímenes de propiedad intelectual. Para sembrar la justicia alimentaria y de género, habría que mantener las semillas en manos de las mujeres y reconocer el conocimiento que estas tienen en cuanto a la biodiversidad.

Por Vandana Shiva, filósofa, feminista y activista del medio ambiente

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