Oxfam International Blogs - huracán http://l.blogs.oxfam/es/tags/hurac%C3%A1n es 7 cosas que quizás no sabías acerca de los huracanes http://l.blogs.oxfam/es/blogs/18-08-09-7-cosas-que-quiz%C3%A1s-no-sab%C3%ADas-acerca-de-los-huracanes <div class="field field-name-body"><p><em>Entrada escrita por Gloria García Parra, coordinadora regional de resiliencia y de la Unidad Humanitaria de Oxfam en América Latina y el Caribe.</em></p><p><strong>1. Hay una diferencia entre una depresión tropical, una tormenta tropical y un huracán. </strong><br>La diferencia entre una depresión tropical, una tormenta tropical y un <strong><a href="https://blogs.oxfam.org/es/blogs/18-04-24-fotogaler%C3%ADa-de-hait%C3%AD-respuesta-al-hurac%C3%A1n-matthew" target="_blank">huracán</a> </strong>es la velocidad del viento. Las depresiones tropicales suelen traer vientos de hasta 62 km/h y las tormentas tropicales de 63 a 117 km/h, mientras que la velocidad de los vientos del huracán alcanza por lo menos 119 km/h.</p><p><strong>2. Los huracanes se clasifican en 5 categorías.</strong><br>La escala Saffir-Simpson, que fue desarrollada en 1969 por el ingeniero Herbert Saffir y el ex director del Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos Bob Simpson, clasifica los huracanes en cinco categorías según la intensidad del viento. En la medida en que la velocidad de los vientos y el potencial para causar daños se incrementan, el huracán va cambiando de categoría.</p><p>Huracán categoría 1: 119-153 km/h (Agnes, Boris y Cosme)<br>Huracán categoría 2: 154-177 km/h (Diana, Irene y Fabio)<br>Huracán categoría 3: 178-209 km/h (Alberto, Sandy y Otto)<br>Huracán categoría 4: 210-249 km/h (Katia, José y Harvey)<br>Huracán categoría 5: ≥250 km/h (Mitch, Katrina, <strong><a href="https://blogs.oxfam.org/es/blogs/18-04-24-fotogaler%C3%ADa-de-hait%C3%AD-respuesta-al-hurac%C3%A1n-matthew" target="_blank">Matthew</a> </strong>e <strong><a href="https://blogs.oxfam.org/es/blogs/17-09-11-irma-el-hurac%C3%A1n-de-la-desigualdad" target="_blank">Irma</a></strong>)</p><p><strong>3. Hasta 1979, ninguna tormenta tropical o huracán llevó el nombre de un hombre.</strong><br>Anteriormente, se bautizaba a los huracanes de acuerdo con el santo del día en que causaban su mayor destrucción. Por ejemplo, el huracán Santa Ana azotó Puerto Rico el 26 de julio de 1825, y por eso recibió ese nombre.</p><p>La práctica de dar nombres de personas a los huracanes fue introducida por el meteorólogo británico Clement Wragge, quien utilizaba nombre femeninos, de políticos que le disgustaban y también nombres mitológicos. Cuando, en 1953, el Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos comenzó a dar nombres oficiales a los huracanes, sólo se elegían nombres femeninos. Y así fue hasta 1979, el año en que se reconoció que no sólo las mujeres debían ser sinónimo de devastación y en que un huracán fue llamado “Bob”. ¡Ya era tiempo!</p><p>Hoy, los nombres de los huracanes son elegidos por la Organización Meteorológica Mundial, que elabora una lista con 21 nombres de hombres y mujeres en inglés, francés y español, en orden alfabético (no se aceptan solicitudes de nombres, ¡aunque reciben cientos cada año!). Se omiten las letras Q, U, X, Y y Z porque son pocos los nombres con esas iniciales. Las listas de nombres se reciclan cada seis años (la lista de 2018 se repetirá en 2024), salvo los de huracanes que hayan sido “jubilados” por haber sido muy destructivos. Por ejemplo, nunca más habrá un huracán Katrina, Matthew o Irma.</p><p>En <strong><a href="http://www.nhc.noaa.gov/aboutnames.shtml" target="_blank" rel="nofollow">esta página</a></strong> del Centro Nacional de Huracanes pueden verse los nombres que se utilizarán este y los próximos cinco años, hasta el 2023.</p><p><strong>4. Los huracanes que ocurren a partir de septiembre son los más peligrosos.</strong><br>Las tormentas tropicales y los huracanes son peligrosos porque tienen vientos fuertes que pueden destruir casas, derribar árboles, elevar el oleaje y también porque llevan consigo lluvias intensas que causan inundaciones súbitas. Históricamente los huracanes más peligrosos son los que ocurren a partir de septiembre. Vienen de la temporada más calurosa del mar y además, llegan luego de otros eventos similares, por lo que las cuencas de los ríos están ya muy cargadas y los suelos muy saturados de agua. Hace 20 años, Centroamérica fue azotada por el huracán Mitch, uno más peligrosos de la historia moderna, dejando más de 18,000 muertes y billonarias pérdidas.</p><p><strong>5. Hay más huracanes a causa del cambio climático.</strong><br>El cambio climático ha ido incrementando poco a poco la temperatura del océano y eso ha incrementado el número de huracanes durante cada temporada ciclónica, así como también, la fuerza e intensidad de estos. Aun así, estos son de los eventos climáticos con mejor tecnología para ser pronosticados. Se puede saber con anticipación en dónde se forman, se hacen modelos de su trayectoria, velocidad, intensidad y duración, y por esta razón nadie debería perecer durante un huracán. Sin embargo, <strong><a href="https://blogs.oxfam.org/es/blogs/18-04-06-los-desastres-no-son-naturales" target="_blank">cada año la temporada ciclónica deja fallecidos en los países del Caribe y Centroamérica por la falta de preparación y prevención</a></strong>.</p><p><strong>7. Es posible salvar vidas.</strong><br>Los sistemas de alerta temprana, la preparación comunitaria, la acción de gobiernos y de organizaciones locales son la clave para salvar vidas. La información oportuna y la toma de decisiones rápidas y acertadas permiten que las personas que viven en la trayectoria de los huracanes sufran menos pérdidas y puedan resguardarse en los lugares seguros durante el paso de los mismos. La pobreza y desigualdad convierten los huracanes en eventos climatológicos peligrosos para las personas.</p><p><strong>Más información sobre huracanes:</strong></p><p><strong><strong><a href="https://blogs.oxfam.org/es/blogs/18-04-06-los-desastres-no-son-naturales" target="_blank">Los desastres no son naturales</a></strong></strong></p><p><strong><a href="https://blogs.oxfam.org/es/blogs/18-02-07-historias-de-resiliencia-en-cuba-tras-el-paso-de-huracanes" target="_blank">Historias de resiliencia en Cuba tras el paso de huracanes</a></strong></p></div><div class="field field-name-title"><h2>7 cosas que quizás no sabías acerca de los huracanes</h2></div> Thu, 09 Aug 2018 17:32:53 +0000 Annie Thériault 81672 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/es/blogs/18-08-09-7-cosas-que-quiz%C3%A1s-no-sab%C3%ADas-acerca-de-los-huracanes#comments Historias de resiliencia en Cuba tras el paso de huracanes http://l.blogs.oxfam/es/blogs/18-02-07-historias-de-resiliencia-en-cuba-tras-el-paso-de-huracanes <div class="field field-name-body"><p><b>Oxfam apoyó en 2016, luego del huracán Matthew, a más de 3000 familias en la recuperación de sus condiciones de habitabilidad y vida en Baracoa y Maisí, Guantánamo. Un año después, el programa comenzado en estas zonas continúa. A partir de las experiencias cosechadas en este tiempo la organización proyecta su respuesta al paso de otro huracán, Irma, por la costa norte de 13 de las 15 provincias cubanas.</b></p><p>Por la bahía de Mata salió el 4 de octubre de 2016 el huracán Matthew, de categoría 4 en la escala de Saffir-Simpson, el más potente y devastador registrado en el territorio hasta entonces. Según datos compartidos por la prensa nacional, 42 338 viviendas fueron afectadas por el fenómeno hidrometeorológico, las cuales representan el 72 % del fondo habitacional de los cinco municipios más duramente golpeados: Baracoa, Maisí, Imías, San Antonio del Sur y Yateras.</p><p>Unas diez horas con rachas de vientos alcanzaron los 300 kilómetros por hora, intensas lluvias e inundaciones. En las 9 comunidades de Mata-Guadao y hacia Maisí, la gente dice que aquello fue “terrible”, “tremendo”, el ruido era “ensordecedor” y “daba un susto…”. Los adjetivos, las impresiones, se repiten una familia tras otra. Hayan pasado la jornada en sus casas, en cuevas cercanas, en instituciones gubernamentales, iglesias o viviendas de vecinas y vecinos la sensación fue la misma: nadie había visto cosa así. “Irma no fue tan grande en esta zona”, afirman.</p><p>Al día siguiente las siembras de coco, cacao y café estaban en el piso, las casas destruidas, las pertenencias que no fueron bien resguardadas, perdidas: “lo que nos ha pasado fue criminal. No pensábamos que eso iba a ser así. Yo tenía mis cositas, pero no me quedó nada”, cuenta Migdalia, una mujer con discapacidad auditiva.</p><p><b>Respuesta coordinada</b></p><p>la organización concibió un programa de respuesta en dos fases: la primera garantizaría condiciones de habitabilidad y vida a las familias de Mata-Guandao; la segunda se propone la rehabilitación y colocación de 500 techos seguros en esta zona, así como la instalación de cinco plantas potabilizadoras de agua en Maisí. Esto fue posible gracias a los fondos recibidos (Colaboración Suiza para el Desarrollo - Cosude, Gobierno de Canadá, Gobierno de Luxemburgo, Asociación Cuba-Luxemburgo, Save the Children, provincia belga West Vlaanderen, y fondos propios de Oxfam).</p><p>Ahora en el territorio se están rehabilitando 500 techos de hasta 70 m<sup>2</sup>: uno de los fines del proyecto es “declarar una comunidad segura”, por eso “no se puede instalar techos a viviendas que no resistan fuertes vientos”. Ese es el primer criterio para la selección de las familias beneficiadas: que las paredes de la casa no tengan daños estructurales severos, que no se construya en escenarios que multipliquen riesgos. El segundo está relacionado con vulnerabilidades sociales, pues se priorizan viviendas donde las mujeres sean jefas de hogar, estén al cuidado de familias numerosas, niñas y niños pequeños, personas ancianas o con discapacidad.</p><p><img height="2023" width="3258" class="media-element file-default" data-delta="1" typeof="foaf:Image" src="http://l.blogs.oxfam/sites/default/files/cuba_huracan_2.jpg" alt="" /></p><p><b>Historias de Resiliencia</b></p><p>Para Mireya, líder comunitaria, los elementos más importantes fueron el filtro y el colchón: muchas personas perdieron los colchones con las intensas lluvias después del huracán y “aquí casi nadie tenía posibilidades de tener un filtro para consumir agua segura”, explica.</p><p>Desde Maisí, Ramiro Montero, presidente del consejo popular Sabana, cuenta de las dificultades que tienen en el territorio con el agua: los ciclos pueden ser muy espaciados las fuentes de abasto son superficiales. Si llueve, la calidad del agua es pésima, si hay seca, casi desaparecen.</p><p><b>Agua y reconstrucción</b></p><p>Para aliviar esta situación, Oxfam acompaña la instalación de cinco plantas potabilizadoras que mejorarán los accesos a agua segura de más de mil familias en cuatro comunidades. Capacitaciones sobre estos temas complementarán el proyecto.</p><p>Desde Mata-Guandao hasta Maisí las experiencias con el paso del Matthew sobrecogen. Los árboles arrancados de raíz, las montañas desoladas, dejaban sin palabras. Poco a poco comienzan a construirse nuevas historias. Este también es el desafío de Oxfam tras el paso de Irma: acompañar, junto a actoras y actores locales, la cimentación de comunidades más seguras.</p><p></p><p><img height="1728" width="2304" class="media-element file-default" data-delta="2" typeof="foaf:Image" src="http://l.blogs.oxfam/sites/default/files/img_8269.jpg" alt="" /></p></div><div class="field field-name-title"><h2>Historias de resiliencia en Cuba tras el paso de huracanes</h2></div> Wed, 07 Feb 2018 14:50:28 +0000 Anonymous 81399 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/es/blogs/18-02-07-historias-de-resiliencia-en-cuba-tras-el-paso-de-huracanes#comments Irma: el huracán de la desigualdad http://l.blogs.oxfam/es/blogs/17-09-11-irma-el-hurac%C3%A1n-de-la-desigualdad <div class="field field-name-body"><p>Han sido unos días frenéticos, y todavía seguimos las consecuencias del Irma en Estados Unidos porque las víctimas no tienen pasaporte color u origen, son víctimas por igual. Pero tienen algo en común en América Latina y también en el resto del mundo: las personas más vulnerables a los desastres naturales son las que más sufren pobreza. Es el caso de Estados Unidos, como de México, Haití o República Dominicana. Lo vemos con cada terremoto, con cada huracán o con cada sequía.</p><p>Ser pobre en la región, supone trabajar muchísimo con un sueldo de miseria, especialmente para las mujeres. También supone tener la condena de vivir en zonas expuestas a fenómenos climáticos porque es lo único que puedes pagar, para ti y para tus hijos. Supone vivir en una vivienda que ante un terremoto te puede matar, pero que es la vivienda que te permiten tus ingresos. En Haití, el país más vulnerable de la región, únicamente el 1,8% del PIB va destinado a la protección social.</p><p>A todo esto se suma el hambre, porque en América Latina es difícil pagar la canasta básica para muchos ciudadanos y ciudadanas, aún cuando tengan más de un trabajo. <a href="http://www.animalpolitico.com/2017/01/adquisitivo-poder-mexicanos-pena/" rel="nofollow">En México</a> por ejemplo el salario mínimo sólo permite comprar un 33% de los alimentos básicos necesarios para vivir y&nbsp; esto incrementa las posibilidades de adquirir enfermedades por tener las defensas más bajas.</p><p>Ser pobre en América latina durante de un desastre natural significa perder tu cosecha y que nadie te reponga porque no tienes seguro agrícola. Entonces es necesario comenzar de cero, sabiendo que el año que viene pueden venir otros huracanes iguales con la probabilidad de que lo vuelvas a perder todo una vez más.</p><p>En medio de estas presiones, &nbsp;escuchar a las autoridades obligarte a desalojar tu lugar ante la cercanía del huracán crea un conflicto muy difícil: si te vas &nbsp;te podrán robar todo, y se quedas te puedes morir. En Haití muchos decidieron quedarse. Esta vez hubo suerte.</p><p>Por otro lado, en toda respuesta humanitaria es fundamental reforzar las medidas para la seguridad de las mujeres, y se hace menos de lo que se debe.&nbsp; Para las mujeres, sufrir las consecuencias de un huracán o un terremoto incrementa las posibilidades de ser violadas en los albergues, muchas veces delante de sus hijos.</p><p>Irma ha sido el huracán más grande de la historia en el Atlántico ha causado ya 30 muertes en el Caribe –hasta el momento de cerrar el artículo- &nbsp;y ya lleva tres personas en Florida, pero podrían haber sido mucho más&nbsp; si se hubiera acercado a la costa norte de Haití como lo hizo con Cuba, uno de los países más preparados del mundo.</p><p>Desde Oxfam estamos todo el año trabajando con diferentes organizaciones de la sociedad civil del Caribe y Centroamérica en su preparación ante el posible impacto de huracanes, porque el trabajo hay que hacerlo antes de que ocurran los desastres. Para los momentos de respuesta contamos con equipos preparados en Cuba, Haití y República Dominicana. En el caso del Caribe, nos enfocamos principalmente en salvar vidas, y&nbsp; proveer agua, saneamiento y alimentación.</p><p>Pero sufrimos, porque son la desigualdad, la falta de un salario digno en países con riqueza, la escasez de políticas de vivienda digna para los pobres donde hay cientos de hoteles de lujo, la falta de planificación urbana que permita a toda la población vivir en zonas seguras y limpias, o una política fiscal que garantice recursos para invertir en preparación e infraestructura ante desastres, lo que pega más fuerte que los huracanes. &nbsp;Revertir esto es lo que evitará más muertes ante unos fenómenos cada vez más recurrentes. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p></div><div class="field field-name-title"><h2>Irma: el huracán de la desigualdad</h2></div> Mon, 11 Sep 2017 23:21:24 +0000 Asier Hernando 81199 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/es/blogs/17-09-11-irma-el-hurac%C3%A1n-de-la-desigualdad#comments La larga cola del huracán Matthew http://l.blogs.oxfam/es/blogs/16-10-26-la-larga-cola-del-hurac%C3%A1n-matthew <div class="field field-name-body"><p><em>Escrito por María José Agejas, periodista del Departamento de Comunicación de Oxfam Intermón (Oxfam en España)</em></p> <p>Jean Robert mira alrededor todavía sin creérselo. “Nunca había visto una cosa igual, a tal velocidad. Verdaderamente terrible”. La escuela que dirige ha volado en pedazos por el paso del huracán. Por suerte, gracias a los avisos por radio que muchos no siguieron, los niños no estaban ese día en clase. “Si los niños hubieran estado dentro habría habido muchos muertos”. </p> <p>La escuela está en la pequeña localidad de Torbeck, en la que ha habido 18 muertos por el paso de Matthew. Pocas escuelas y centros de salud han quedado en pie en las zonas más afectadas por el huracán, en las que, según el director de Oxfam en Haití, Damien Berrendorf, el daño a infraestructuras es comparable al causado por el terremoto de 2010. </p> <p><img alt="A school in the Haitian village of Torbeck that has been destroyed by Hurricane Matthew. Numerous school and health centers have been totally or partially destroyed by the hurricane. Fran Afonso/Oxfam Intermón" title="A school in the Haitian village of Torbeck that has been destroyed by Hurricane Matthew. Numerous school and health centers have been totally or partially destroyed by the hurricane. Fran Afonso/Oxfam Intermón" height="762" width="1220" typeof="Image" src="http://l.blogs.oxfam/sites/default/files/haiti-hurricane-xfamoes_32847_-lpr_-web_1220x762.jpg" /></p> <p><strong>"No tenemos nada"</strong></p> <p>Si seguimos adelante por esa misma carretera, que va desde Les Cayes hasta Port Salut, las palabras de Berrendorf se confirman. No queda una casa intacta. Unas han perdido los tejados, pero otras muchas, incluso de cemento, han quedado reducidas a escombros. Todos los postes eléctricos están en el suelo, caídos sobre lagos creados en los que antes eran cultivos. El 80% de la población aquí vive de la agricultura de subsistencia, así que el hambre es la primera consecuencia inmediata. No es que se espere hambre en la zona, es que hay hambre desde el primer momento: con las casas inundadas y las cosechas perdidas, mucha gente que vive al día y que no tiene ningún ahorro, no tiene absolutamente nada que comer ni que dar de comer a sus hijos. </p> <p>“No tenemos nada, absolutamente nada”, dice Senita Terbil, de 26 años, con dos hijos a su cargo. Su casa era de bloques de cemento. Ahora parece que una apisonadora pasó por encima. Ha perdido casa, huerto y animales. “Nos gustaría volver a plantar el huerto, pero no tenemos medios para hacerlo. No tenemos semillas, no tenemos herramientas”. Su marido ha construido con unas láminas de zinc un refugio improvisado en el que guarecerse. En su interior, su cuñada yace en la cama. Un árbol cayó sobre ella y se ha roto una pierna y un brazo, envueltos ahora en sábanas hechas jirones. No tiene medios para ir al médico. </p> <p><strong>Un enclave turístico reducido a escombros</strong></p> <p>Seguimos avanzando hacia la punta oriental de la isla por donde entró Matthew. Estamos en el departamento del Sur, junto al de Grand-Anse los más afectados por el huracán. <strong>Según Naciones Unidas hay 750.000 personas que necesitan ayuda urgente en toda esta zona.</strong> Port Salut era de las ciudades más bonitas de Haití. Turística, al borde de un mar azul, con hoteles de la época colonial que tampoco han resistido los embates del viento. El puente que atraviesa el río en el centro de la ciudad ha desaparecido. Por todas partes los vecinos intentan, machete en mano, cortar los árboles caídos sobre las casas, mientras sacan colchones y ropa a secarse al sol, que ha vuelto a salir después de la tormenta. </p> <p><img alt=" Fran Afonso/Oxfam " height="533" width="800" typeof="Image" src="http://l.blogs.oxfam/sites/default/files/oes_33027_-scr.jpg" /></p> <p>Más lejos de la costa, en el albergue improvisado en el edificio del ayuntamiento de Camp Perrin, los niños distraen el hambre correteando y revoloteando alrededor de los visitantes extranjeros mientras, una vez más, encontramos esas miradas de incredulidad al acercarnos a hablar con los adultos. “Sí, escuchamos el mensaje en la radio y la televisión, también recibimos un mensaje en el móvil”, explica Germaine Cheri, de 52 años, viuda y madre de diez hijos. Pero en Haití a veces hay avisos de ciclón y luego sólo llueve. Pensábamos que sólo iba a haber lluvias, pero esta vez el huracán llegó cuando dormíamos y arrasó todo, y ya vimos que se trataba de otra cosa”. Germaine Cheri lo ha perdido todo: “No tengo nada, no tengo ni siquiera qué dar de comer a mis hijos. Todo en la casa se ha perdido: la cama, los vestidos. Sólo tengo lo que llevo puesto, nada más”. </p> <p>Cerca de ella, Bernadette Julien, de 37 años, repite lo dicho por Germaine casi literalmente: “Sólo me quedan mis hijos y la ropa que llevo puesta. La casa está totalmente destruida. No tengo nada que dar a mis hijos”. La diferencia es que Bernadette está embarazada de ocho meses del que será su octavo hijo. </p> <p>Caso tras caso se va mostrando la triste realidad de este huracán, y se constata que los muertos a corto y medio plazo serán muchos más que los causados por la lluvia y el viento. No sólo por la pérdida de cosechas, sino por un más que probable rebrote del cólera, enfermedad relacionada con las aguas insalubres y la falta de higiene que ya está costando vidas en las zonas afectadas. El cólera fue introducido en Haití en 2010, tras el terremoto, por los cascos azules de la ONU. Según el gobierno haitiano, desde entonces han muerto 10.000 personas y han contraído la enfermedad un total de 800.000. Una de las primeras tareas de Oxfam ha sido repartir kits de higiene e instalar depósitos de agua limpia en algunas zonas afectadas por el huracán para evitar un más que probable rebrote de la enfermedad. </p> <p>Pérdida de cosechas, pérdida de infraestructuras de todo tipo, desde escuelas hasta puentes, enfermedades relacionadas con la contaminación del agua… y un pueblo que ya antes de Matthew vivía al límite y con lo puesto. <strong>El huracán dejará una larga herencia de muerte a menos que se planee una respuesta adecuada “para no repetir los errores del pasado”</strong>, dice Oxfam en un comunicado, en el que indica que hay que buscar opciones de reconstrucción antisísmicas y anticiclónicas y realizar una planificación urbana adecuada y un trabajo de fondo en la prevención de riesgos.</p> </p> <h3><a href="http://oxf.am/Z6yy" target="_blank" rel="nofollow"><strong>Tu ayuda es vital</strong></a></h3> <p>Tras el paso del huracán Matthew por Haití, miles de familias han perdido sus viviendas y no tienen acceso a agua potable ni a sistemas de saneamiento. Estamos distribuyendo artículos de primera necesidad, así como kits de higiene y acceso a agua potable. Necesitamos tu ayuda urgentemente para poder hacer más. <strong><a href="http://oxf.am/Z6yy" target="_blank" rel="nofollow">Haz un donativo.</a></strong></p> </div><div class="field field-name-title"><h2>La larga cola del huracán Matthew</h2></div><ul class="links inline"><li class="translation_en first last"><a href="http://l.blogs.oxfam/en/blogs/16-10-25-deadly-trail-hurricane-matthew" title="The deadly trail of Hurricane Matthew" class="translation-link" xml:lang="en">English</a></li> </ul> Wed, 26 Oct 2016 09:47:11 +0000 Guest Blogger 67527 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/es/blogs/16-10-26-la-larga-cola-del-hurac%C3%A1n-matthew#comments Matthew en Cuba: redes de #Fuerza en el país de la “desconexión” http://l.blogs.oxfam/es/blogs/16-10-10-matthew-en-cuba-redes-de-fuerza-en-el-pa%C3%ADs-de-la-%E2%80%9Cdesconexi%C3%B3n%E2%80%9D <div class="field field-name-body"><p><strong>Imías, San Antonio del Sur, Maisí, Baracoa, sitios que quizás nadie jamás había ubicado en un mapa, fueron tendencia en las redes sociales durante el paso de Matthew por el Caribe</strong>: oraciones y mensajes de apoyo de distintas latitudes llegaron a través de estas plataformas a una Cuba siempre asociada a la desconexión; y desde la Cuba “desconectada”, algunas cuentas de Twitter emitieron reportes en tiempo real del impacto del huracán en la Isla.</p> <p>Es esta una historia que podría no ser noticia en cualquier país del mundo, pero que en <strong>Cuba ya da cuenta de cómo las brechas de equidad en el acceso a la información y las comunicaciones empiezan a ser salvadas con soluciones alternativas. </strong>Sobre todo, desde las juventudes transformadoras en los espacios locales.</p> <h3>El precio de la conexión en Cuba</h3> <p>En Cuba, <strong>el precio de una hora de conexión en alguno de los espacios públicos con servicio de WiFi son superiores al salario medio estatal de un/a profesional al día</strong>; las redes nacionales que proveen acceso a la web son insuficientes. Según cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas, el país superó los tres millones de usuarios con acceso internet en 2014, de una población de más de 11 millones.</p> <p>En el extremo oriental se concentran, también, las mayores vulnerabilidades en ese sentido; 109 mil 800 personas quedaron incomunicadas allí por daños ocasionados por Matthew sobre las vías de acceso terrestre. </p> <p><strong>En una sociedad con tan escasa conectividad a Internet y de frágil infraestructura telefónica, esa incomunicación sería doble: durante las 48 horas que siguieron al paso del huracán, no podíamos verles, no podíamos oírles. </strong></p> <h3>Las redes sociales: primer acercamiento a las consecuencias de Matthew</h3> <p>No obstante, comunicadores/as, radioaficionados/as y periodistas locales se las ingeniaron para informar. <strong>Las pocas radioemisoras con acceso a Internet se convirtieron en verdaderas plataformas ciudadanas. </strong>Por ellas supimos de la evacuación de los habitantes y recursos de las zonas de riesgo, del acondicionamiento de casas de vecinos/as y albergues para acoger a las familias en peligro, de la espera.</p> <p>Dos cuentas serían focos de atención en primeras horas del impacto: <em>@labaracoesa</em>, una periodista de Radio Baracoa; y <em>@MikeTheiss</em>, un “cazatormentas” norteamericano. Ubicados allí, en la primea de las villas fundadas por España en Cuba, relataron en tiempo real sus experiencias con el paso del huracán más fuerte que enfrenta el Caribe desde 2007. </p> <p>Theiss filmó la presión del centro de Matthew justo cuando pasaba por Baracoa; @labaracoesa nos hizo ver los impactos sobre los techos de la ciudad. A través de esas plataformas, también, cubanas y cubanos en otras partes del mundo pudieron tener noticias de sus familias en Baracoa, Imías, Maisí, San Antonio. </p> <p>Y otras redes se activaron a propósito de Matthew: desde distintos puntos de Guantánamo, radioaficionados/as reportaron el deterioro de las condiciones climatológicas y del estado de ánimo de sus vecinos/as en televisión nacional, en un programa creado especialmente para mantener notificada a la población sobre la trayectoria y efectos del huracán. </p> <h3>Los nuevos medios y los jóvenes se suman para informar</h3> <p><strong>Los “nuevos medios” en Cuba, conducidos mayormente por jóvenes periodistas, también han sido canales de información oportunos. </strong>Desde sus sitios en la web, Periodismo de Barrio o Cachivache Media construyeron redes, acercaron las pequeñas islas dentro de la Isla. </p> <p>Desde territorios afectados, radioemisoras locales y jóvenes periodistas cuyas capacidades en comunicación para el desarrollo han sido fortalecidas por Oxfam, la agencia Inter Press Service y el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, ponían “en el ojo del huracán” aprendizajes de esos espacios compartidos: territorio no es solo espacio físico, es espacio vivido, es espacio imaginado. </p> <p>En el terreno de la comunicación y los medios en Cuba, entonces, la emergencia puso a dialogar dos sistemas de comunicación que no suelen estar conectados aquí: <strong>por un lado, el sistema de comunicación e información oficiales, cuya eficacia es una de las notables fortalezas del sistema cubano de prevención de riegos de desastres; por otro, las voces individuales, la información compilada desde las comunidades.</strong> Una desde arriba; otra desde abajo. Lo nuevo es la confluencia.</p> <p><em>#FuerzaBaracoa</em>, <em>#FuerzaImías</em>, <em>#FuerzaMaisí</em>, <em>#FuerzaSanAntonio</em>. Cuando Cuba se “conecta”, la fuerza está en todas y todos.</p></div><div class="field field-name-title"><h2>Matthew en Cuba: redes de #Fuerza en el país de la “desconexión”</h2></div> Mon, 10 Oct 2016 20:27:59 +0000 Marianela Gónzalez 65484 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/es/blogs/16-10-10-matthew-en-cuba-redes-de-fuerza-en-el-pa%C3%ADs-de-la-%E2%80%9Cdesconexi%C3%B3n%E2%80%9D#comments El ojo del huracán; Matthew en Cuba http://l.blogs.oxfam/es/blogs/16-10-05-el-ojo-del-hurac%C3%A1n-matthew-en-cuba <div class="field field-name-body"><p> </p> <p>En 2008, los huracanes Gustav, Ike y Paloma dañaron más de medio millón de hogares en Cuba. Se les con­sidera los más devastadores en la historia de este tipo de eventos en el país. Cuatro años después, <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2012/10/25/actualidad/1351132282_256699.html" rel="nofollow">San­dy</a> azotó la región oriental, dejando 11 víctimas mortales y unas 300,000 vivien­das perjudicadas, sobre todo en el segundo núcleo urbano del país: Santiago de Cuba.</p> <p><strong>Ante los eventos de 2008, Oxfam fue parte de un proyecto consorciado de <a href="https://www.oxfam.org/es/paises/aumento-de-la-sostenibilidad-y-de-la-resiliencia-en-cuba-tras-los-huracanes" rel="nofollow">rehabilitación socioproductiva de 78 cooperativas en Camagüey, Las Tunas y Granma.</a> Luego de Sandy, Oxfam acompañó a gobiernos e instituciones técnicas locales en rehabilitar techos, equipar brigadas con herramientas de construcción e instalar recipientes para almacenamiento de agua segura en comunidades</strong>. Para hombres y mujeres como los habitantes de la comunidad Dos Palmas, el proceso sería también una restauración de la fuerza colectiva e individual. Una curación del alma.</p> <p>La llegada de Matthew a esa zona, aún no recuperada del todo, ha vuelto a reabrir la herida.</p> <h3><strong>Huracanes en Cuba</strong></h3> <p><strong>Los huracanes, la sequía y los eventos sísmicos constituyen los principales escenarios de riesgo humanitario en Cuba.</strong> Los tres tienen una alta probabilidad de impacto en la región oriental del país, y cualquiera de ellos puede desencadenar, a su vez, una alerta epidemiológica.</p> <p>Como consecuencia de los desastres el país ha perdido más de 20 mil millones de dólares en los últimos 20 años. Aproximadamente 35% de las pérdidas económicas causadas por los huracanes desde 2008 se han registrado en el sector de la agricultura y 5% en el de la producción de alimentos.</p> <p>Aunque <strong>el índice de pérdidas humanas es el más bajo del Caribe</strong>, el desafío sigue siendo fortalecer capacidades para prevenir estos escenarios y reducir los impactos que producen sobre la vida cotidiana de los cubanos y las cubanas.</p> <p><strong>La región oriental, considerada la de mayor vulnerabilidad social y económica del país, ha sufrido el paso de 42 de los 108 huracanes que se registre en Cuba desde el siglo XIX</strong>. Allí se concentran las mayores cifras de población dispersa, residente en asentamientos o caseríos; el mayor deterioro del fondo habitacional, sobre todo en zonas costeras; un sistema de reservas acuíferas gravemente afectado por la sequía más severa que se registre en los últimos 115 años; y altos registros de zika y dengue, sobre todo en Santiago de Cuba.</p> <p>También allí tiene Oxfam sus principales escenarios de intervención.</p> <h3><strong>Oxfam: fortaleciendo capacidades para disminuir riesgos </strong></h3> <p><strong>En Cuba, el Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil conduce uno de los sistemas de prevención y respuesta a desastres más efectivos de la región.</strong> Ante cada emergencia, es responsable de emitir indicaciones metodológicas y resoluciones a participantes en todos los niveles de la administración pública y el gobierno.</p> <p>A lo largo de todo el país, más de 100 Centros de Gestión y Reducción de Riesgos hacen estudios de peligro, vulnerabilidad y riesgo a nivel local, y unos 300 puntos de alerta temprana permiten obtener información oportuna para la toma de decisiones.</p> <p><strong>Durante más de <a href="https://www.oxfam.org/es/paises/cuba" rel="nofollow">20 años de presencia ininterrumpida</a> en el país, Oxfam ha acompañado, aprendido y fortalecido esa capacidad de autoridades, organizaciones y comunidades</strong>. Con una ejecución de cerca de 5 millones de euros solo en la última década, ha contribuido a equipar 27 de esos Centros de Gestión y 91 puntos de alerta. Su respuesta ha propiciado que:</p> <ul><li>Más de 5,000 personas hayan sido beneficiadas con techos rehabilitados total y parcialmente.</li> <li>Más de 6,000 kits básicos (higiene, cocina) hayan sido entregados a familias afectadas.</li> <li>Más de 1,000 puntos de agua segura hayan sido instalados.</li> <li>Más de 50 brigadas de construcción hayan sido equipadas.</li> <li>Más de 15,000 personas de instituciones, comunidades y cooperativas hayan visto fortalecidas sus capacidades para la gestión y reducción de riesgos.</li> </ul><h3><strong>Las mujeres han estado en el centro de esos procesos</strong></h3> <p><strong>Durante la respuesta a Sandy, se calcula que más del 80% de quienes participaron de los diagnósticos de daños fueron mujeres.</strong> Ellas estuvieron más representadas en los puestos de dirección activados en las comunidades, mediaron procesos de comunicación y rendición de cuentas entre los gobiernos locales y las y los beneficiarios de la asistencia humanitaria, y asumieron un liderazgo en el control de los recursos entregados a poblaciones vulnerables.</p> <p><strong>El desafío, no obstante, estaría en conseguir que esos planes de gestión y reducción de riesgos reconozcan y focalicen aún más las necesidades diferenciadas de las mujeres y las niñas en</strong> <strong>escenarios de desastre</strong>, y que conduzcan políticas públicas igualmente diferenciadas según impactos.</p> <p>Con esos lentes sigue Oxfam el paso de Matthew por Cuba.</p> <p>Una vez fuera de territorio cubano, la evaluación de daños marcará la respuesta necesaria. Pero el foco, otra vez, estará en la gente. Ante un clima cada vez más desafiante, los bienes materiales no hacen la adaptación: son las personas las que hacen el cambio. La verdadera fuerza en el ojo del huracán.</p> <p> </p> <p>Foto: @labaracoesa</p></div><div class="field field-name-title"><h2>El ojo del huracán; Matthew en Cuba</h2></div> Wed, 05 Oct 2016 03:41:35 +0000 Marianela Gónzalez 64689 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/es/blogs/16-10-05-el-ojo-del-hurac%C3%A1n-matthew-en-cuba#comments Katrina me hizo luchar por los derechos de mi comunidad http://l.blogs.oxfam/es/blogs/15-08-28-katrina-me-hizo-luchar-por-los-derechos-de-mi-comunidad <div class="field field-name-body"><p><strong>Después de sobrevivir a los fuertes vientos y las inundaciones del huracán Katrina, un inmigrante reciente encuentra dentro de ella una determinación para defender los derechos de los trabajadores en la reconstrucción de la Costa del Golfo.</strong></p> <p>Recuerdo regresar a Biloxi dos semanas después de que Katrina azotó la ciudad: Parecía que una bomba había estallado, y olía a muerte. El ejército estaba acampado en el coliseo en Biloxi, y la ley marcial estuvo en efecto durante semanas; el toque de queda era todos los días alrededor de las 6 pm.</p> <p>Todas las personas que todavía estaban alrededor estaban desesperadas por información y los recursos. Pero muchos latinos tuvieron miedo de acercarse a los sitios de ayuda de emergencia. Estaban preocupados de que serían rechazados injustamente, reportados a las autoridades y /o deportados. Incluso cuando iban a buscar ayuda, casi nunca había alguien que hablara español o entendiera las necesidades específicas de mi comunidad.</p> <p>Antes de Katrina, los latinos éramos casi invisibles para el resto de la comunidad. Pero este desastre no sólo nos puso en el centro de la vista del público, también nos hizo más fuerte como una comunidad de inmigrantes en una lucha compartida por la dignidad y el respeto de nuestros derechos humanos.</p> <h3>Más que una Identificación</h3> <p>Originalmente vine a Estados Unidos de Perú para trabajar en un hotel en Biloxi, a través de una visa especial para estudiantes universitarios. Resultó ser esencialmente un programa para la incorporación de mano de obra barata. Poco después de llegar me di cuenta de que era una estafa y encontré mi camino hacia otros puestos de trabajo, y eventualmente  a la universidad.</p> <p>Debo admitir que antes de venir a este país, nunca me identifiqué como Latina, sino como un Limeña (de Lima, Perú). Me convertí en una latina cuando emigré a los Estados Unidos. Katrina me ayudó a entender que el ser latina es más que una identificación cultural o una opción que marcar para propósitos demográficos, se trata de la solidaridad en la lucha por la justicia y la dignidad. Ahora me adhiero a mi nueva identidad y me he comprometido a luchar por los derechos de mi comunidad.</p> <p>No había muchos latinos en Biloxi antes de Katrina, y parecía que todos nos conocíamos. Casi no había recursos que sirvieron a la población de habla hispana. Cuando el huracán se acercaba, muchos latinos simplemente no tenían idea de lo grave que iba a ser. Muchos se quedaron dónde estaban porque no sabían de la gravedad del huracán y/o no tienen los recursos para evacuar.</p> <p>Luego, después del huracán, hubo una afluencia de población inmigrante en busca de trabajo en la construcción y limpieza de escombros. Muchos de ellos terminaron por instalarse en la región de la Costa del Golfo en busca de mejores oportunidades para sus familias. Muchos de los recién llegados fueron terriblemente maltratados por los contratistas que vinieron a hacer la limpieza y construcción. A menudo no se les pagaba los salarios completos que había ganado, no se les proporcionó la vivienda que les habían prometido (y no había ningún lugar para vivir, en realidad), y muchos trabajaron por varias días o semanas en los edificios dañados llenos de materiales tóxicos. </p> <p>Nunca pensé que la gente podía ser tan insensible y cruel, pero había muchos casos de contratistas que se negaban a pagar a los trabajadores por el trabajo ya hecho. Ellos amenazaron a los trabajadores con la deportación si demandaban el pago que se les debía, como si sus vidas valieran nada. Aunque yo siempre supe que iba a trabajar en el avance de la justicia social, creo que me dediqué a la lucha por los derechos de los inmigrantes por necesidad, después de presenciar los abusos flagrantes y la discriminación de que mi nueva comunidad estaba sufriendo.</p> <p>A mediados del 2006, comencé una práctica profesional con la Alianza por los Derechos de los Inmigrantes en Mississippi (MIRA, para sus siglas en inglés). En esos tiempos, la mayor parte del trabajo se centraba en la recuperación de los salarios robados y reportar violaciones laborales. Recuerdo que MIRA terminó recuperando más de $1 millón en salarios robados.</p> <p>Unos años más tarde, trabajé para otra organización que sirve a los inmigrantes latinos en la costa del Golfo de Mississippi, llamado El Pueblo, que ofrece clases de inglés, servicios legales de inmigrantes, alfabetización familiar, entre otros servicios directos.</p> <p>Oxfam ayudó a fortalecer y empezar a organizaciones que estaban sirviendo a mi comunidad, incluyendo MIRA y El Pueblo. Antes de Katrina, recuerdo que solamente los Servicios Sociales Católicos y algunas iglesias proporcionaban asistencia a los latinos, independientemente de su nivel de ingresos y la inmigración.</p> <h3>Más visible, todavía vulnerable</h3> <p><img align="right" src="/sites/default/files/blogimages/oa-panel-gulf-coast_jacob-silberberg-680x452.jpg" alt=" Jacob Silberberg/Oxfam America" title=" Jacob Silberberg/Oxfam America" /></p> <p>Hoy en día, los latinos son más visibles en Biloxi. Después de la limpieza y reconstrucción, se quedaron a trabajar principalmente en los casinos y hoteles. Las mujeres, sobre todo, se concentran en estos puestos de trabajo con salarios bajos. Tanto Nueva Orleans como Biloxi tuvieron un aumento dramático en la población latina.</p> <p>Pero siguen siendo vulnerables frente a los desastres. Muchos de ellos están viviendo en parques de casas rodantes y complejos de apartamentos; si otro huracán viene, van a ser los más afectados y una vez más puede que no se beneficien de los fondos de recuperación.</p> <p>Muchos inmigrantes indocumentados están nerviosos acerca de su estado, por lo que no siempre reportan cuando hay una injusticia. Tienen miedo de hablar. MIRA y El Pueblo siguen trabajando duro para informarles de sus derechos, defenderlos contra las injusticias y abogar por su inclusión.</p> <p>Hoy en día, en Nueva Orleans, a través del de la Coalición por el Acceso al Lenguaje de Luisiana, estamos trabajando para asegurar que tenemos intérpretes que se dirigen a sitios de emergencia; y para que los inmigrantes sepan que califican para los servicios básicos de emergencia, si tienen la documentación o no. Pero en Biloxi todavía necesitamos políticas lingüísticas de acceso y procedimientos de los organismos públicos, y la difusión de  información cultural y lingüísticamente apropiada sobre recuperación después de desastres.</p> <p>Creo que los activistas y los organizadores comunitarios tienen que entender que la comunidad latina es tan vulnerable como es resistente; tenemos gran fuerza para vivir y trabajar en este país dado todos los obstáculos que enfrentamos. Necesitamos reconocer nuestra fuerza y construir poder comunitario desde esta perspectiva. A medida que la población latina continúa aumentando y se establece en esta región, tenemos que seguir llegando a los latinos -y los que están en solidaridad con esta comunidad- para involucrarlos en el trabajo activo para cambiar los sistemas que perpetúan la injusticia.</p> <p>La injusticia afecta a todos. Nos toca a todos trabajar para crear un mundo más justo.</p> <p><em>Entrada publicada por Rosa Herrin, oficial de política de la costa del Golfo de Oxfam América, en Biloxi, Mississippi.</em></p> <p>Fotos:<em></em></p> <ol> <li><em>Edificio de apartamentos de dos pisos donde nuestros amigos vivían en frente de la playa, completamente destruido. Esto es todo lo que encontramos cuando volvimos. Biloxi, MS, septiembre de 2005, Rosa Herrin/Oxfam America</em></li> <li><em>Mesa rodonda sobre los derechos de los trabajadores con la participación de la dirección de Oxfam durante su visita a la Costa del Golfo, 2008.  De izquierda a derecha: Vanessa Spinazola, Proyecto Pro Bono, Lucas Dias-Punete, Hispanic Forum and Language Access Coalition, Ilana Scherl, Oxfam, Saket Soni, New Orleans Worker Center for Human Rights y un representante de the Alliance of Guest Workers and Day Labor Congress. Foto: Jacob Silberberg/Oxfam America</em></li> </ol> </div><div class="field field-name-title"><h2>Katrina me hizo luchar por los derechos de mi comunidad</h2></div> Fri, 28 Aug 2015 08:41:48 +0000 Guest Blogger 27534 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/es/blogs/15-08-28-katrina-me-hizo-luchar-por-los-derechos-de-mi-comunidad#comments Haití se enfrenta a nuevos peligros con la llegada de la estación de los huracanes http://l.blogs.oxfam/es/blog/10-06-08-haiti-se-enfrenta-nuevos-peligros-con-la-llegada-de-la-estacion-de-los-huracanes <div class="field field-name-body"><p><strong>La estación de los huracanes que dio inicio el martes es otra fecha señalada en el calendario de los haitianos de Puerto Príncipe. </strong></p> <p><strong> </strong>Se estima que un millón y medio de personas continúan sin cobijo alguno en la capital de Haití y sus alrededores después de que el terremoto del pasado mes de enero proyectase su onda destructiva a lo largo y ancho de la ciudad. Hay un mar de chapas de plástico que se extienden por los barrios destruidos y que son el único amparo para muchas familias que se resignan mientras ven aproximarse otra etapa de incerteza.</p> <p><strong> </strong></p> <p><strong>¿Qué nuevas calamidades les reserva ahora la madre naturaleza?</strong></p> <p><strong></strong></p> Una mujer prepara la harina en un edificio construido en parte por Oxfam Quebec. Autor: Ami Vitale/Oxfam <p>Ya es bastante triste el hecho de que durante casi cinco meses los habitantes de Puerto Príncipe se han despertado cada mañana en la misma pesadilla: los campos de refugiados (de los que se estima hay unos 1.000 en la actualidad), atestados de personas, su bullicio y sus desechos. Recorridos por caminos embarrados y envueltos en olor a letrinas, estas viviendas temporales no se pueden considerar un hogar, a pesar de que es lo más parecido a lo que fue un hogar para muchos haitianos que temen continuar viviendo en ellos en los años venideros.</p> <p>Hace dos semanas viajé a Puerto Príncipe. Se trataba de mi segunda visita desde el terremoto. La verdad es que me impresionó la vitalidad de los haitianos, atrapados por las consecuencias del desastre día a día y con escasas perspectivas de salir de esa situación, tanto en el plano físico como psicológico.</p> <p>Y por arte de magia, de entre los refugios de lona aparecen unas niñas vestidas con unas nítidas faldas a cuadros, un lazo a juego en el pelo y calcetines con puntilla listas para ir al colegio. ¿Cómo se pueden conjugar estas dos situaciones?</p> <p>Por debajo de las chapas de plástico, oscuras y bochornosas por la tarde, se escucha a los niños recitando la lección aprendida y a los adultos que están a su alrededor murmurando expresiones cargadas de ánimo. ¿Cómo pueden concentrarse con ese calor y en ese mar de confusión?<strong>¿Hasta dónde llega la capacidad de resistencia de los haitianos?</strong></p> <p>Me estremezco mientras formulo esta pregunta, aunque es de reconocer que después de todo lo que llevan sufrido, y sobrevivido, nuestros vecinos del país más pobre del hemisferio occidental muestran una notable resistencia a las penurias.</p> <p>Y ahora entramos en la estación de los huracanes, lo que trae consigo la posibilidad de sufrir lluvias torrenciales e intensos vientos, condiciones que también vienen de la mano de las probables epidemias y corrimientos de tierra. Oxfam muestra su preocupación, especialmente en relación con 28 campos de refugiados donde un estudio reciente mostraba cómo la llegada de una tormenta violenta podría provocar una nueva ola de catástrofe, al tratarse de enclaves atestados de personas y con una mínina capacidad de drenaje natural.</p> <p>Hay razones para preocuparse: hace sólo dos años una cadena de violentas tormentas causó daños por valor de 1.000 millones de euros y tuvo repercusiones en las vidas de 800.000 personas residentes en este país del Caribe. El recuerdo de dicha calamidad todavía estaba muy presente en la mente de los haitianos cuando en enero azotó el terremoto.</p> <p>Oxfam está trabajando duro, colaborando con comités locales y con el departamento de Protección Civil del gobierno para coordinar la respuesta de emergencia y el trabajo de preparación frente a catástrofes. Entre otras tareas Oxfam está haciendo acopio de víveres y productos de emergencia, además de ayudar a las personas que viven en los campos de refugiados a mejorar el drenaje de los mismos y a disponer sacos de arena alrededor de sus cobijos como medida preventiva en caso de producirse inundaciones.</p> <p>Sin embargo, lo principal para estar protegidos es estar siempre alerta, por lo que instamos al gobierno a poner en marcha una campaña con la que advertir a las personas sobre posibles riesgos y sobre lo que deberían hacer en caso de sufrir el azote de un huracán.</p> <p>Han pasado ya cinco meses desde la última catástrofe pero el inicio de la estación de los huracanes nos recuerda el largo trecho que nos queda por recorrer, además de que el aguante de los haitianos no se puede considerar una solución a largo plazo.</p> <h3><strong>Más información</strong></h3> <p><strong><a href="http://bit.ly/oxfam-haiti-map" target="_blank" rel="nofollow"><strong>Mapa de la respuesta humanitaria de Oxfam en Haití</strong></a></strong></p> <p><strong><a href="http://www.oxfam.org/es/emergencies/terremoto-en-haiti" rel="nofollow"><strong>Más información sobre el trabajo de Oxfam en Haití</strong></a></strong></p></div><div class="field field-name-title"><h2>Haití se enfrenta a nuevos peligros con la llegada de la estación de los huracanes</h2></div><ul class="links inline"><li class="translation_en first"><a href="http://l.blogs.oxfam/en/blog/10-06-04-haiti-faces-new-threat-hurricane-season" title="Haiti faces a new threat with hurricane season" class="translation-link" xml:lang="en">English</a></li> <li class="translation_fr last"><a href="http://l.blogs.oxfam/fr/blog/10-06-04-nouvelle-menace-haiti-saison-ouragans-commence" title="Une nouvelle menace pour Haïti: la saison des ouragans commence" class="translation-link" xml:lang="fr">Français</a></li> </ul> Tue, 08 Jun 2010 17:36:47 +0000 Coco McCabe 9118 at http://l.blogs.oxfam http://l.blogs.oxfam/es/blog/10-06-08-haiti-se-enfrenta-nuevos-peligros-con-la-llegada-de-la-estacion-de-los-huracanes#comments