¿Te preocupa la lucha contra la pobreza, el cambio climático o la desigualdad? Entonces te interesarán estas tres letras: FfD

Vivimos en un mundo con grandes desigualdades y dominado por los intereses creados de una minoría. Un mundo en el que, el próximo año, el 1% más rico de la población poseerá más de la mitad de la riqueza mundial. Esto no es así por casualidad: los políticos elaboran leyes que benefician a las grandes empresas mientras reducen los servicios públicos y el poder adquisitivo de los más pobres. Los escándalos de evasión y elusión fiscal por parte de las grandes empresas acaparan los titulares de la prensa a diario. Y, mientras, el cambio climático está acabando con los cultivos y las fuentes de alimento de las personas que ya viven sumidas en el hambre. Cuando veo y escucho todo esto, siento ganas de ponerme a gritar desde lo alto de los tejados para denunciar todas estas contradicciones. Pero, entonces, ¿por qué me pongo a hablar sobre siglas propias de Naciones Unidas? ¿Cómo pueden unas simples letras, "FfD", ayudarnos a abordar los principales desafíos que amenazan nuestro mundo?

Hace apenas un año, nunca antes había oído hablar de las conferencias que las Naciones Unidas organizan cada seis o siete años para debatir sobre Financiación para el Desarrollo o FfD, por sus siglas en inglés. Ahora, cuanto más sé sobre FfD, más consciente soy de su gran importancia. Es en estas conferencias donde se toman decisiones acerca de dónde obtener los fondos que los Gobiernos destinan a la lucha contra la pobreza y la desigualdad.

Sin embargo, estas conferencias no solo tratan de cómo gastar cheques para pagar escuelas y hospitales, sino que en ellas se decide quién y cómo recaudar fondos, así como en qué emplearlos. Se trata, por tanto, de cómo reequilibrar el poder y garantizar que los países en desarrollo puedan manifestar sus opiniones. En un mundo en el que las reglas que rigen el sistema financiero favorecen a una minoría, y en el que los países en desarrollo están en desventaja a la hora de acceder a los flujos globales de financiación, estas conferencias sobre financiación para el desarrollo constituyen una oportunidad única cada diez años, para garantizar que los esfuerzos para luchar contra el cambio climático, la pobreza y la desigualdad se financien de forma justa.

Esta será la III Conferencia sobre Financiación para el Desarrollo, y se celebra en un año histórico para el desarrollo internacional. Las negociaciones ya han comenzado y ya hemos visto una fotografía que nos resulta familiar: la de los países con “talonarios” más grandes haciendo valer su peso y arrinconando a los países en desarrollo, para que no puedan participar en pie de igualdad. Pero los países en desarrollo han decidido no ceder y mantenerse firmes en aquellas cuestiones que influyen en cuánto podrían destinar a escuelas, hospitales, carreteras o sistemas de abastecimiento de agua. En este momento crítico en el que la justicia financiera está en juego, multitud de personas y organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo ya les han brindado su apoyo. Si tú también quieres mostrarles tu apoyo y contribuir a reequilibrar el poder, si te preocupa la lucha contra la pobreza, el cambio climático y la desigualdad, ahora es el momento de alzar tu voz y actuar.

Oxfam estará presente en la III Conferencia sobre Financiación para el Desarrollo (#FfD3), centrando sus esfuerzos en:

Fiscalidad

La evasión y elusión fiscal es un problema global. Las empresas multinacionales transfieren sus beneficios a paraísos fiscales para eludir el pago de impuestos en los países donde realizan sus actividades, incrementando así sus ganancias y provocando pérdidas anuales estimadas en 100.000 millones de dólares a los países más pobres.

Los problemas globales requieren de soluciones globales. Oxfam, junto con otras organizaciones, pide la creación de un organismo fiscal global durante la III Conferencia sobre Financiación para el Desarrollo; un organismo en el que se garantice la participación de todos los países en igualdad de condiciones. El momento no podría ser más oportuno. Ahora, un grupo de países ricos dice estar arreglando el injusto sistema fiscal internacional. Pero, en realidad, estos países ricos están reescribiendo las normas en su beneficio, sin tener en cuenta las necesidades de los países más pobres.

Para acabar con problemas globales, también son necesarios movimientos globales que exijan soluciones globales. Afortunadamente, activistas a favor de la justicia fiscal de todo el mundo ya se están uniendo para impulsar un cambio. Recientemente, Oxfam participó junto con otras organizaciones en la Semana de Acción Global por la #JusticiaFiscal. Ahora debemos seguir manteniendo la presión para asegurar que los líderes mundiales nos escuchan, actúan y acuerdan la creación de un organismo fiscal global durante la #FfD3.

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Cambio climático

Para más de mil millones de personas que viven en la pobreza, el cambio climático solo significa más fenómenos meteorológicos extremos, más desastres y más hambre. Pero también significa que los países más pobres han de pagar las consecuencias de un problema al que apenas han contribuido.

Y, sin embargo, los países ricos, que han contaminado el planeta en su camino hacia la riqueza, tratan de evitar proporcionar fondos adicionales a los países más pobres, más allá de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), para adaptarse a los efectos del cambio climático. Actualmente, los países ricos tan solo proporcionan el 2% de los fondos que los países pobres necesitan para su adaptación. Por este motivo, en la #FfD3 pediremos a los países ricos que proporcionen financiación adicional a la AOD para la lucha y la adaptación al cambio climático.

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#climatefinance #cambioclimatico

@LiesCraeynest

Ayuda Oficial al Desarrollo

Los países ricos deben cumplir sus promesas incumplidas y comprometerse a destinar el 0,7% de sus presupuestos nacionales a Ayuda Oficial al Desarrollo. No pueden seguir haciendo promesas sin ejecutarlas y sin establecer un calendario concreto. Por este motivo, durante la #FfD3 pediremos que los países ricos se vuelvan a comprometer a destinar el 0,7% a Ayuda Oficial al Desarrollo (incluyendo plazos precisos) y que el 50% de estos fondos se destinen a los Países Menos Adelantados, en lugar de aquellos en los que los países ricos tienen intereses políticos y comerciales.

Financiación pública, no privada

Todas las personas del mundo, tanto las que viven en países desarrollados como en países en desarrollo, necesitan tener acceso a una educación, sanidad, empleo y medios de vida, así como a los recursos que necesitan para satisfacer sus necesidades y la de sus familias. Existe un cambio de tendencia hacia la financiación de servicios públicos mediante fondos privados. Ahora bien, cuando se trata de servicios sociales básicos (ya sea escuelas para nuestros hijos e hijas u hospitales para nuestros mayores), estos han de ser de calidad, gratuitos y universales para todas las personas, tanto ricas como pobres. -La obtención del “máximo beneficio” no debe anteponerse al interés público. En la #FfD3 exigiremos compromisos que así lo garanticen.

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#AOD #Aid #ODM

@hilaryjeune

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