De Portoviejo a Pedernales, recorrido de incertidumbre

Escribo este texto a una semana del terremoto en Ecuador. El equipo de Oxfam está estacionado en Portoviejo, ciudad capital de la provincia de Manabí, en la costa noroeste del país. Planeamos ir a Pedernales, a 180 kilometros de aquí, para conocer las condiciones de vida y principales necesidades de los damnificados. Todos los reportes oficiales indican que Pedernales es una de las poblaciones con mayores pérdidas en daños materiales y también en vidas, por ello en los medios locales se refieren a esta área como la “zona cero” del terremoto.

Pedernales es un municipio costero de 50.000 personas y mucho verdor. Para llegar hay que atravesar el bosque tropical y rodear las montañas que salen a la playa. El camino está repleto de ceibas majestuosas y árboles de teca a los que descienden las nubes llenas de rocío. Llegamos con la lluvia esta mañana y el escenario de destrucción es impresionante, muy pocas edificaciones en pie y las que quedan, con daños sin remedio. Según las cifras oficiales 173 personas murieron aquí en Pedernales.

En el albergue 31 de marzo conocimos las historias de cuatro mujeres que se refugian con sus familias desde el día siguiente al sismo. Cristina, Eulalia, Santa y Cecilia se quedan en este colegio improvisado como albergue temporal. Llueve hace horas y el lodo lo rodea todo. Las aulas de esta escuela son dormitorios de noche y cocinas de día. La mayoría de los hombres se van durante el día a cuidar lo poco que les quedó de su casa, sacar los enseres que sean salvables y a buscar jornal o provisiones. Mientras tanto, las mujeres cuidan de sus hijos, nietos y administran la comida que les llega de las donaciones y del gobierno, que en su gran mayoría consiste en agua embotellada, latas de atún, arroz y plátanos.

Eulalia Obando, Santa Arroyo y Cecilia Márquez en el albergue 31 de Marzo

Todas nos cuentan que viven bajo continuo estrés y duermen poco. Se han sentido muchas réplicas que tienen nerviosos a todos y recuerdan el sábado pasado con angustia. Cristina perdió su casa recién construida, Eulalia y su familia se preparaban para ir a misa e inicialmente sus hijos y un nieto quedaron atrapados entre los escombros, Cecilia, como muchas, trabajaba limpiando camarones en una de las plantas de Pedernales “con el temblor las redes de las piscinas se cayeron y los camarones se han ido, ya no hay trabajo”. Santa dice que a pesar de las dificultades seguirán luchando por sacar a sus hijos adelante. Ninguna sabe cuál será el futuro de su familia, a ninguna le han dicho como el gobierno les ayudará a acceder a una vivienda digna. No saben cuánto tiempo estarán aquí.

Los mismos testimonios se repiten en los otros albergues que visitamos, la incertidumbre reina. Quienes no cuentan con suerte de dormir bajo el resguardo de una edificación, han sufrido los estragos de la tormenta la noche anterior. Las colchonetas llenas de lodo, la ropa y los niños sucios y sin un lugar en el cual asearse. Agua hay en tanques, lo que no tienen es un sistema de distribución que facilite el consumo seguro. En el momento, se abastecen con recipientes que meten dentro de los tanques. Tampoco hay baños ni lavaderos.

El equipo de Oxfam ha decidido que su atención humanitaria se enfocará en mejorar la distribución de agua, tanto en los albergues, como en otros puntos de acopio, y también en implementar un programa de sanidad e higiene que incluirá la distribución de kits de primera necesidad y educación sanitaria para prevenir infecciones y otras enfermedades.

De vuelta en Guayaquil la vida parece transcurrir con total normalidad. Caminando por el Malecón 2000, me asombro al ver a un trabajador de la ciudad limpiar las baldosas con agua a presión. Miles de litros de agua saliendo por minutos de la máquina, mientras algunos turistas recorren locales comerciales.

Respuesta de emergencia de Oxfam en Ecuador

Ahora nuestro objetivo principal es proporcionar ayuda a las personas más vulnerables ante posibles enfermedades ya que los servicios de saneamiento han resultado gravemente afectados y, en algunos casos, destruidos. Necesitamos urgentemente tu ayuda. 

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