Haití se enfrenta a nuevos peligros con la llegada de la estación de los huracanes

La estación de los huracanes que dio inicio el martes es otra fecha señalada en el calendario de los haitianos de Puerto Príncipe.

 Se estima que un millón y medio de personas continúan sin cobijo alguno en la capital de Haití y sus alrededores después de que el terremoto del pasado mes de enero proyectase su onda destructiva a lo largo y ancho de la ciudad. Hay un mar de chapas de plástico que se extienden por los barrios destruidos y que son el único amparo para muchas familias que se resignan mientras ven aproximarse otra etapa de incerteza.

 

¿Qué nuevas calamidades les reserva ahora la madre naturaleza?

Una mujer prepara la harina en un edificio construido en parte por Oxfam Quebec. Autor: Ami Vitale/Oxfam

Ya es bastante triste el hecho de que durante casi cinco meses los habitantes de Puerto Príncipe se han despertado cada mañana en la misma pesadilla: los campos de refugiados (de los que se estima hay unos 1.000 en la actualidad), atestados de personas, su bullicio y sus desechos. Recorridos por caminos embarrados y envueltos en olor a letrinas, estas viviendas temporales no se pueden considerar un hogar, a pesar de que es lo más parecido a lo que fue un hogar para muchos haitianos que temen continuar viviendo en ellos en los años venideros.

Hace dos semanas viajé a Puerto Príncipe. Se trataba de mi segunda visita desde el terremoto. La verdad es que me impresionó la vitalidad de los haitianos, atrapados por las consecuencias del desastre día a día y con escasas perspectivas de salir de esa situación, tanto en el plano físico como psicológico.

Y por arte de magia, de entre los refugios de lona aparecen unas niñas vestidas con unas nítidas faldas a cuadros, un lazo a juego en el pelo y calcetines con puntilla listas para ir al colegio. ¿Cómo se pueden conjugar estas dos situaciones?

Por debajo de las chapas de plástico, oscuras y bochornosas por la tarde, se escucha a los niños recitando la lección aprendida y a los adultos que están a su alrededor murmurando expresiones cargadas de ánimo. ¿Cómo pueden concentrarse con ese calor y en ese mar de confusión?¿Hasta dónde llega la capacidad de resistencia de los haitianos?

Me estremezco mientras formulo esta pregunta, aunque es de reconocer que después de todo lo que llevan sufrido, y sobrevivido, nuestros vecinos del país más pobre del hemisferio occidental muestran una notable resistencia a las penurias.

Y ahora entramos en la estación de los huracanes, lo que trae consigo la posibilidad de sufrir lluvias torrenciales e intensos vientos, condiciones que también vienen de la mano de las probables epidemias y corrimientos de tierra. Oxfam muestra su preocupación, especialmente en relación con 28 campos de refugiados donde un estudio reciente mostraba cómo la llegada de una tormenta violenta podría provocar una nueva ola de catástrofe, al tratarse de enclaves atestados de personas y con una mínina capacidad de drenaje natural.

Hay razones para preocuparse: hace sólo dos años una cadena de violentas tormentas causó daños por valor de 1.000 millones de euros y tuvo repercusiones en las vidas de 800.000 personas residentes en este país del Caribe. El recuerdo de dicha calamidad todavía estaba muy presente en la mente de los haitianos cuando en enero azotó el terremoto.

Oxfam está trabajando duro, colaborando con comités locales y con el departamento de Protección Civil del gobierno para coordinar la respuesta de emergencia y el trabajo de preparación frente a catástrofes. Entre otras tareas Oxfam está haciendo acopio de víveres y productos de emergencia, además de ayudar a las personas que viven en los campos de refugiados a mejorar el drenaje de los mismos y a disponer sacos de arena alrededor de sus cobijos como medida preventiva en caso de producirse inundaciones.

Sin embargo, lo principal para estar protegidos es estar siempre alerta, por lo que instamos al gobierno a poner en marcha una campaña con la que advertir a las personas sobre posibles riesgos y sobre lo que deberían hacer en caso de sufrir el azote de un huracán.

Han pasado ya cinco meses desde la última catástrofe pero el inicio de la estación de los huracanes nos recuerda el largo trecho que nos queda por recorrer, además de que el aguante de los haitianos no se puede considerar una solución a largo plazo.

Más información

Mapa de la respuesta humanitaria de Oxfam en Haití

Más información sobre el trabajo de Oxfam en Haití

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