¿Olvidados por el G20?: Es hora de hacer frente a la desigualdad

Durante los noventa y a comienzos de este siglo, mientras los servicios financieros prometían innumerables riquezas para todos y todas, hablar de desigualdad resultaba inverosímil. Ahora, desde el comienzo de la crisis crediticia y la llegada de la austeridad a los gobiernos occidentales, la desigualdad vuelve a estar en el centro del debate.

Un nuevo informe de Oxfam, ¿Olvidados por el G20?, evidencia cómo la desigualdad acrecienta la desigualdad y la vulnerabilidad de las personas y merma los beneficios del crecimiento. El informe recoge preocupantes cifras que indican que la desigualdad está aumentando en 14 de los 18 países del G20. En 2010, los líderes del G20 señalaban que “para que la prosperidad perdure, ésta debe ser compartida”. El informe concluye que reducir la desigualdad no es sólo lo correcto desde el punto de vista moral sino que, además, facilita un futuro crecimiento económico.

Si nos fijamos en Sudáfrica, las estimaciones indican que, a pesar del crecimiento económico, en la próxima década un millón de personas más se verá sumido en la pobreza a menos que el gobierno tome medidas para hacer frente a la creciente desigualdad. En este caso, como en muchos otros, el crecimiento económico simplemente no es suficiente.

En otros países como Brasil, con una modesta tasa de crecimiento, la pobreza y la desigualdad se han reducido de forma significativa. Un nuevo estudio incluido en el informe subraya la importancia de las decisiones políticas de los gobiernos, claves a la hora de reducir el número de personas que vive en la pobreza, y muestra cuántas personas podrían salir de la pobreza si el G20 primara un “crecimiento compartido”.

Comparación de la variación en puntos porcentuales de los ingresos en coeficiente de Gini en los países del G20 durante las dos últimas décadas, 1990-2010

Fuente: Gráfico elaborado por Oxfam utilizando datos obtenidos en F. Solt (2010) “TheStandardized World Income Inequality Database”, http://hdl.handle.net/1902.1/11992 Versión 3.0

El informe señala el acceso universal a la sanidad y a la educación y la fiscalidad progresiva como ejemplos de políticas que facilitarían la reducción de la desigualdad y reforzarían los beneficios del crecimiento. También recalca la necesidad de hacer frente a las desigualdades de género que limitan el acceso de la mujer a la educación, los servicios sanitarios, los espacios políticos, la tierra y el crédito. Un crecimiento inclusivo debe acabar con las barreras que obstaculizan la igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres.

En 2010, el G20 respaldó el concepto de “crecimiento verde”: encontrar medidas para fomentar la expansión económica evitando un uso insostenible de los recursos de la tierra. De forma aterradora, el informe muestra que “ningún país (ni dentro ni fuera del G20) ha demostrado que sea posible combinar elevados ingresos medios con un uso sostenible de los recursos naturales”. Los decepcionantes resultados de la última Cumbre sobre el clima de Naciones Unidas en Durban (COP 17) siembran aún más dudas sobre el compromiso de las naciones más poderosas del mundo para hacer frente a esta cuestión.

¿Y quién saldrá perdiendo? Ya podemos ver como son las personas más pobres, aquellas más excluidas de los beneficios del crecimiento, quienes sufren con mayor virulencia los efectos del cambio climático. No sólo sus medios de vida dependen en mayor medida de los recursos sostenibles, sino que también suele vivir en zonas afectadas de forma desproporcionada por el cambio climático.

El informe destaca algunas áreas en las que los gobiernos podrían actuar para encaminarse hacia un “crecimiento verde”. La inversión en investigación y desarrollo de energías verdes, exenciones fiscales mejor orientadas y una mayor regulación de los mayores contaminadores no sólo beneficiarían a la economía sino que, además, reducirían la desigualdad y promoverían los intereses de los más pobres en el marco de un crecimiento verde.

Se acabaron los días en los que los gobiernos pueden simplemente esperar a que el crecimiento económico revierta en las personas más pobres. Ahora necesitamos ver que existe voluntad política para hacer frente a la desigualdad. El G20 debe mandar un mensaje claro al resto del mundo subrayando la importancia de hacer frente a la desigualdad. Y, más importante aún, debe emprender acciones si quiere evitar que millones de personas más se vean sumidas en la pobreza.

Más información

Bájate el informe: ¿Olvidados por el G20? Cómo la desigualdad y la degradación medioambiental amenazan con excluir a las personas pobres de los beneficios del crecimiento económico

Partagez cette page: